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Para comprender la dinámica actual
del sector prestador de la salud
resulta clave analizar, en primer
lugar, las principales variables
macroeconómicas (Gráfico 1). En
2025, la inflación se mantuvo en
niveles significativamente más bajos
en comparación con los últimos tres
años. El relevamiento de
expectativas de mercado del BCRA
(REM) estima que en diciembre
alcanzará una variación anual
cercana al 30,5%. Un valor muy por
debajo de los registrados en los
años 2022 a 2024, período en el que
la inflación fue de tres dígitos y
llegó incluso al 200% en 2023.
En paralelo, la moneda extranjera
-tomando como referencia el dólar
mayorista del BCRA- se devaluó a lo
largo del año en torno al 40%, según
el último REM disponible. Si bien se
trata de un valor elevado, muestra
una desaceleración respecto de 2023,
cuando la devaluación superó
ampliamente el 250%.

Ambas variables
resultan especialmente relevantes
para el sector, dado que
aproximadamente el 14% de la
estructura de costos de las
instituciones de salud corresponde a
insumos médicos y cerca de un 6% a
insumos no médicos. Los dos rubros
están fuertemente vinculados tanto
al comportamiento del IPC general
como por la evolución del tipo de
cambio.
Al analizar las variables
específicas del sector prestador de
la salud, se destaca que el total
anual de paritarias alcanzó el
26,7%, considerando las sumas no
remunerativas otorgadas desde mayo,
que fueron desde $25.000 en ese mes
hasta $70.000 en diciembre. Al
incorporar las contribuciones
patronales, este porcentaje asciende
al 42,4%. Este incremento se
explica, en parte, porque la no
contributividad de los aumentos se
mantuvo solamente hasta abril de
2025 y porque el monto mínimo no
imponible continúa sin actualización
desde su implementación, fijado en
$17.509. Dado que alrededor del 75%
de la estructura de costos de un
establecimiento de salud corresponde
a los recursos humanos, puede
afirmarse que los costos del sector
crecieron por encima de la inflación
general de la economía.
Al analizar el Gráfico 2, que
presenta la evolución real -ajustada
por IPC- del Índice de Costos
Adecra+Cedim, se observa que desde
el primer trimestre de 2024 el
índice registra un crecimiento real
positivo, tendencia que
efectivamente se mantuvo a lo largo
de 2025.

Hasta aquí se analizó la evolución
de los costos. Pero… ¿qué pasó con
los ingresos?
En el caso de la medicina prepaga,
la Superintendencia de Servicios de
Salud exige que las empresas
informen los aumentos a sus
afiliados en función al IPC. Durante
todo el 2025, las empresas de
medicina prepaga trasladaron a los
prestadores un incremento acumulado
del 24,5%. A lo largo del año, el
ajuste mensual se ubicó alrededor de
0,5 puntos porcentuales por debajo
de la inflación del mes previo, lo
que genera un atraso sostenido en
los aranceles.
Representado a las obras sociales
provinciales, IOMA, otorgó distintos
incrementos a lo largo de 2025. En
marzo, mediante la Resolución
871/2025, se aplicó un aumento del
9%. En junio, la Resolución
1991/2025 aprobó un incremento del
5% sobre la base de febrero de 2025
para las prestaciones médicas y un
adicional del 5% para el galeno
quirúrgico. Ese mismo mes, la
Resolución 1993/2025 estableció un
aumento del 10% -calculado sobre
diciembre de 2024- para prestaciones
vinculadas a hogares para personas
con discapacidad e instituciones con
prestaciones educativo-terapéuticas.
En julio, la Resolución 1994/2025
dispuso un incremento lineal del 10%
sobre los nomencladores vigentes,
también tomando como referencia
diciembre de 2024. Finalmente, en
septiembre y octubre se otorgaron
incrementos acumulados del 1,7% y
2,5%, respectivamente. En conjunto,
durante todo 2025, los aumentos de
IOMA alcanzaron un valor similar al
de la medicina prepaga, con una
variación anual cercana al 24%.
En cuanto al INSSJP (PAMI), mediante
la Resolución 446/2025 se otorgó un
aumento del 1,9% en febrero y, a
través de la Resolución 686/2025, un
incremento adicional del 3% en
marzo, este último limitado al
segundo nivel de atención y a
algunas prácticas odontológicas.
Ambos ajustes se calcularon sobre la
base de diciembre de 2024. Durante
el segundo trimestre se aplicaron
aumentos en los valores de cápita y
en el Nomenclador Común del
Instituto: 2,9% en abril (Resolución
798/2025), 2% en mayo, 1,5% en junio
y 1,5% en julio (estos tres últimos
según Resolución 1347/2025), siempre
tomando como base diciembre de 2024.
Asimismo, la Resolución 2574/2025
otorgó incrementos adicionales del
1,5% en noviembre y otro 1,5% en
diciembre. En total, PAMI acumuló
aumentos del 15,8% en todo 2025.

Para los prestadores
del instituto, la situación se vio
agravada por la implementación de
cupos en las prestaciones, lo que
redujo la facturación efectiva de
los prestadores, y por demoras en
los pagos, asociadas a problemas de
financiamiento del organismo. En
este contexto, resulta relevante el
Decreto 849/2025, que dispuso el
incremento de los créditos
presupuestarios que la ANSES
transfiere al Programa de Asistencia
Médica Integral, en función de las
retenciones a los haberes
previsionales.
A modo de cierre, el análisis
conjunto de costos e ingresos
(Gráfico 3) muestra un escenario de
fuerte tensión para el sector
prestador de la salud. Mientras los
costos crecieron por encima de la
inflación -como se detalló en el
Gráfico 2-, los ingresos
evolucionaron a un ritmo claramente
insuficiente para compensar ese
aumento. Esta brecha persistente
compromete la sostenibilidad
económica de los prestadores.
| (*)
Presidente de ADECRA
(Asociación de Clínicas,
Sanatorios y Hospitales
Privados de la República
Argentina). |
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