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¿Qué impacto
tiene en nuestras vidas, las
memorias emotivas, la familia, la
sociedad y tiempo dónde crecimos?
¿Por qué la medicina es arte y
ciencia? ¿Qué es posible hacer en el
aquí y ahora?
El
arte como talismán
Edvard Munch (1863/1944) nació en
Noruega, crece en Kristiana (Oslo)
en el contexto de una comunidad de
contradicciones, cambios políticos,
culturales, rígidas normas
religiosas.
En ese horizonte comienza a emerger
un romanticismo nacionalista, la
fundación de instituciones
educativas, universidades junto a
revueltas artísticas y sociales, que
irían eclosionando hacia finales del
siglo XIX y principios de XX (Belle
Époque) hasta su transformación en
la kristiania bohemia.
Su padre Cristian Munch fue un
médico militar de magro salario,
rígidas creencias religiosas e
inestabilidad emocional y su madre
Laura, sensible al arte y la
naturaleza, muere de tuberculosis, y
años después también su hermana,
signadas por la pobreza.
Estas tragedias familiares marcaron
para siempre su carácter y modo de
ver el mundo, atravesado por la mala
relación con su padre, pero
alivianado por la crianza de su tía
Karen, hermana de su madre que se
hace cargo del hogar y lo estimula a
ingresar en 1880 en la Real Escuela
de Arte y Diseño de Kristiania.
“El
Grito” lo pintó luego de un paseo
sumergido en el más grande dolor de
su existencia, muchos años después,
cuando logra estabilizarse con su
vida, la Universidad de Oslo le pide
una serie de lienzos gigantes para
el salón de actos, “El Sol”
deslumbrado por los amaneceres en
los fiordos y su esperanza por el
conocimiento académico. (1)
Edvard Munch, pionero del simbolismo
y el expresionismo alemán, prohibido
por los nazis que quitaron sus obras
de todos los museos, por ser
emblemáticas de manifestar el sentir
humano, el dolor y la muerte,
también nos legó el magnetismo de la
belleza, la luz del Sol, el amor a
la naturaleza y el respeto a las
instituciones académicas, un
patrimonio esclarecedor en nuestro
tiempo de “algofobias”.
Algofobia
En la Argentina, quienes hoy
escribimos en Revista Médicos o
leemos sus artículos, llegamos vivos
a diciembre 2025, para esta hazaña,
hemos logrado superar el nacimiento,
los 5 primeros años de vida, la
adolescencia, la juventud, la edad
adulta, recibimos las vacunas de un
calendario institucional, egresamos
de la universidad donde la mayoría
de nosotros, estudio en un ámbito
académico público, gratuito y
federal en contextos de tragedias
dictatoriales y alegrías
democráticas, decepciones y anhelos
republicanos.

Los mayores de 60
años somos testigos presenciales de
logros extraordinarios en la
ciencia, el arte, la república y de
la pérdida de los derechos
fundamentales de todo ser humano.
Las opiniones, sentimientos, ideas y
aspiraciones están marcadas por
memorias emotivas en el arco del
tiempo.
Nuestras familias, y sociedades
acuñaron nuestro modo de percibir,
administrar y proyectar nuestras
vidas. De un modo u otro somos
herederos del legado genético
familiar, de luchas de trabajadores,
científicos, poetas, filósofos,
artistas, que construyen la
humanidad, víctimas y victimarios en
sus permanentes ciclos
generacionales.
Byung
Chul Han, define la Algofobia
¡Cuéntame qué es para ti el dolor y
te diré quién eres! “Esta frase de
Ernest Jünger se puede aplicar al
conjunto de la sociedad. La relación
que tenemos con el dolor revela el
tipo de sociedad en que vivimos. Los
dolores son señales cifradas.
Contienen la clave para entender la
respectiva sociedad. Por eso toda
crítica social tiene que desarrollar
su propia hermenéutica del dolor. Se
nos es- capa el carácter de signo en
clave, si dejamos solo que la
medicina se ocupe de él. Hoy impera
en todas partes una “Algofobia” o
fobia al dolor, un miedo
generalizado al sufrimiento. También
la tolerancia al dolor disminuye
rápidamente. Se trata de evitar todo
estado doloroso. Entre tanto las
penas de amor resultan sospechosas.
La algofobia se extiende al ámbito
social. Cada vez se deja menos
margen a los conflictos y
controversias...”. (2)
¿Qué comprensión académica tenemos
de la salud, frente a la violencia,
cambio climático, epidemias (Europa,
Gripe H3N2) pobreza, inequidad,
intoxicación digital de las
infancias?
Los algoritmos marcan opiniones del
público, dirigentes políticos,
periodistas, autoridades
gerenciales, financieras, jóvenes
que se manifiestan con un lenguaje
mono crómico que banaliza el mal
(Hannah Arent) y dictamina como
votar y a quién votar, no vacunarse,
pasarla bien, una tragedia colectiva
.
Pensar en salud exige pensar en
procesos y sistemas interconectados
e interdependientes, sistemas
humanos familiares, sociales,
políticos, culturales, ambientales.
Todo es invisible a la inmediatez de
la urgencia y el resentimiento de la
impotencia…
La inteligencia artificial debe ser
un instrumento para la inteligencia
humana, articulada por un
sentimiento ético, y un pensamiento
crítico. Aún no estamos equipados
para esta mutación antropológica.
(3)
Nuestros modos de representación son
ineptos para la impregnación
triunfal de la presión digital, en
realidades disimiles,
contradictorias, que imprimen la
ilusión de fórmulas mágicas y
manipulaciones a funcionalidades
sobrevaloradas...
La medicina arte y ciencia de
prevenir y curar, hoy no puede ser
ejercida en el corsé cartesiano, la
autocracia digital, la manipulación
financiera o la sórdida comodidad de
los feudos de poder.
Episteme
Este saber fundamentado,
comprobable, sistemático y universal
se constituye en una demanda
insoslayable cuando debemos definir
los problemas que son posibles de
abordar desde cada una de nuestras
dimensiones y complejidad del
impacto en la salud nuestra y de la
población. (4) Para esto necesitamos
acordar sobre nuestra concepción
epistemológica, es decir, cuáles son
los paradigmas (modelos que dan
lugar a matrices conceptuales,
estrategias y prácticas (Thomas Kuhn).
La tragedia argentina signada por la
pérdida de derechos constitucionales
no es percibida por la mayoría de
una población anestesiada por la
decepción, la ignorancia, la
manipulación digital, y la
indiferencia de una gran parte de
dirigentes políticos, económicos,
gremiales y académicos.
La atención primaria de la salud, la
medicina familiar, la integración,
de los tres subsistemas (privado,
obras sociales y públicos) podría
ser una puerta de entrada para
conciliar voluntades e intereses en
regiones de no más de 300 mil
habitantes. Invitar a universidades,
asociaciones científicas,
organizaciones no gubernamentales.
(5) (6)
Estudiar, investigar, publicar,
integrar, acciones reales de una
transformación por etapas sucesivas,
son evidencias en regiones como en
Manchester R.U. y los países
nórdicos. (6)
Los problemas de salud no pueden ser
solo tratados por el sistema de
salud, deben ser definidos y
abordados con equipos
interdisciplinarios, en contextos
intersectoriales diversos y acotados
a municipios pequeños, con
experiencias multiplicables y
eficientes, nutridas por una
epidemiología social crítica y
herramientas metodológicas
académicas, y tecnología digital.
Necesitamos encontrar respuestas a
la toxica fragmentación,
conocimientos académicos donde “La
Salud Patrimonio de la Humanidad”
representa una idea inspiradora, un
Episteme integrador, un aliento
vital, una oportunidad estratégica.
Bibliografía:
1.
https://www.munch.no/en/edvard-munch/edvard-munch-timeline/
2. Byung Chul Hang. La sociedad
paliativa. ISBN 968432042. Ed.
Octaedro 2021.
3. Éric Sadin. La Vida Espectral.
Ed. Caja Negra. ISBN97898782177. Bs.
As. 2023.
4. Jaime Breilh. Epidemiologia
Crítica. ISNB978959892147 Ed. Bs.
As. 2020.
5. Looking Back, Looking Forward,
Integrated Care Systems as the
Platform for Reform of Health and
Social Care –
https://healthdevolution.org.uk/wpcontent/uploads/2024/01/Health-Devolution-Report-2024-FULL-REPORT-WITH-LINKS34.pdf
6. Diálogos con el Dr. Rafael
Bengoa.
7. J.E. Burucúa. Civilización. Ed.
Fondo de Cultura Económica. 2024.
ISBN97898771 94975.
8. P. Boucheron. Fechas que hicieron
historia. Ed. Anagrama. 2024.
ISBN97884 3392732
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