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 Debate

      
¿QUÉ SUCEDIÓ EN LA ARGENTINA?
 
Por el Prof. Carlos Vassallo Sella (*) vassalloc@gmail.com


Es que acaso fue afectada por una guerra o una devastación que nos terminó dando este resultado en términos de pobreza, educación y salud. O quizás una sumatoria de gobiernos mediocres puede causar estragos sobre la situación social de un país. Esta tendencia de los gobiernos argentinos de creerse fundacionales hace que todo comience nuevamente desde el momento que asumen. Lo fundacional es caro porque el relato necesita aparato de prensa y acciones para demostrar que el gobierno es diferente al que se fue. Nadie desmonta nada por temor al costo político y mientras hay recursos todo sigue adelante.
Es bueno cuando se inicia una etapa realizar un breve inventario para poder tener una idea de la situación real que debemos afrontar los próximos años. Estamos en recesión desde 2011 y la inflación ha ido en ascenso desde la salida de la convertibilidad aquel lejano año 2002 hasta volver a encontrarnos con un escenario de hiperinflación como creímos haber dejado atrás.
El plan Marshall fueron 13.000 millones de dólares puestos en Europa en el año 1948 para promover las economías durante 4 años. En la Argentina gracias a los precios extraordinarios de los alimentos a partir del año 2002 se gastaron varios planes Marshall sin poder haber hecho salir al país de la situación de emergencia.
Una gran diferencia es poner los recursos sin plan o con plan. El Plan Marshall requirió de una disminución de las barreras interestatales, una menor regulación de los negocios y alentó un aumento de la productividad, la afiliación sindical y nuevo modelo de negocios modernos. Si no sabemos la dirección todo da igual, pero un día estamos en el desierto.
La Argentina permaneció cerrada al mundo, proteccionista, con baja productividad, con bajo o nulo nivel de competencia interno y con exportaciones basadas en productos primarios sin haber podido dar un salto cualitativo en materia de industria y servicios.
El país tiene una ausencia notoria de un patrón de desarrollo que permita organizar la economía de forma más productiva. Pero de lo que podemos estar seguros es que este modelo de concentración entorno al Estado sin promover el capitalismo productivo nos conduce a decadencia y un destino de mediocridad.
Simplemente observemos el abismo donde hemos caído:

1. POBREZA

La pobreza por ingresos alcanzó al 44,7% y la indigencia al 9,6 por ciento de la población urbana en el tercer trimestre de 2023. Por primera vez, ambos indicadores empeoraron alrededor de un punto y medio con respecto al mismo período que el año pasado (Banco Mundial).

2. EDUCACION

Más de la mitad de los estudiantes argentinos de 15 años quedaron por debajo del nivel básico en Matemática, Lectura y Ciencias, las tres materias evaluadas en la prueba PISA 2022. En Matemática, 7 de cada 10 (72,9%) alumnos no alcanzan niveles básicos, según los resultados difundidos por hoy por la OCDE. Con un puntaje promedio de 378 puntos en esta materia, la Argentina quedó en el puesto 66 de los 81 países o regiones evaluados.

3. SALUD

En el año 2022, el 14,7% de la población reportó un estado de salud deficitario, es decir, mencionaron tener bastantes problemas de salud y/o padecer enfermedades crónicas o graves. Este número varía ampliamente en función del nivel socioeconómico, ya que solo el 6,2% de las personas de nivel medio alto indican tener problemas de salud en contraste con el 23,5% de las personas de NSE muy bajo. Desde una mirada comparada por sexo, las mujeres (17,8%) indicaron mayores deterioros en su salud que los varones (11,2%) (Observatorio de la Deuda Social Argentina).

Cuatro de cada diez adultos urbanos de la Argentina cuentan únicamente con una cobertura pública en salud (38,9%). El 37,5% se encuentra afiliado a una obra social o mutual, el 13,1% al Programa de Atención Médica Integral (PAMI) y el 10,6% a una prepaga o plan privado.
En el año 2022, casi la mitad (47,4%) de las personas que solo tiene cobertura pública y el 38,3% de los beneficiarios de una obra social o mutual, señalaron no haber consultado con un médico en los últimos 12 meses. Se trata de los dos sistemas de salud con mayor incidencia de déficit en este indicador.

Cobertura de Salud
Provincias y Regiones COBERTURA DE SALUD
Ciudad Autónoma de Buenos Aires 80%
Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chubut Por encima del 70%
Santa Fe – Córdoba 65-66%
Buenos Aires 63%
Rio Negro, La Pampa y Neuquén Mendoza  
PROMEDIO PAÍS  
La Rioja, San Juan  
Corrientes, Misiones, Santiago del Estero Menos del 50% con
Chaco, Formosa y Salta un piso de 39,68%

Fuente: Daniel Maceira (2018)

La Argentina está considerado un país exótico en el mundo. Un país que tiene muchas riquezas naturales que sin embargo no ha podido organizarse y estabilizarse. La inflación insólita con la que convive cuando todos los países han podido superar esta lección, pero también por la capacidad intelectual y deportiva de sus recursos humanos. La población eligió un presidente que se autodefine como liberal libertario para poder hacer una reforma del Estado que desde hace muchos años esta postergada. Y esto llama mucho la atención en el exterior.
Lo que no saben los periodistas y políticos del exterior es que la política argentina se negó sistemáticamente a hacer esta reforma por los costos políticos que la misma implica y por el eterno problema del financiamiento de los partidos políticos o porque no decirlo del acostumbramiento de la casta a ganar una elección y cambiar de estilo de vida. Esto es lo más parecido a un mani pulite, en el sentido que los representantes de los partidos hasta ayer mayoritarios están sentados en el Congreso y el poder ejecutivo está en manos de un grupo nuevo. La diferencia con el proceso italiano es que los dirigentes socialistas y democristianos fueron a la cárcel o se retiraron de la política.
El resultado de las elecciones le permitió a Javier Milei consagrarse presidente con los votos del 57% de los argentinos. Que decidieron en una combinación de hartazgo y decepción apostar por un cambio de rumbo de 180 grados.
Me considero un crítico de lo que ha hecho la política durante estos 40 años de democracia e intente en los momentos que me toco actuar cambiar este esquema tan arraigado desde adentro. Pero nunca hubiera pensado que la sociedad había llegado a este nivel de hartazgo como para acompañar tan rotundamente a alguien que afirmaba que su programa era: sangre, sudor y lágrimas.
Cada sociedad es muy particular y la sociedad argentina, tomo el toro por las astas para forzar este cambio que la política no estaba dispuesta a abordar por todos los intereses que se esconden detrás de las relaciones políticas dentro del Estado. Siempre me viene a la mente lo que sucede en Italia donde después de ciertas décadas de arreglos y contubernios nadie quiere afrontar el costo político de llevar adelante los ajustes.
Ante una situación de crisis, los partidos representados en el Congreso Italiano convocan algún profesional independiente de alta calidad técnica para hacer el trabajo que ninguno de los partidos está dispuesto hacer por el costo político que esto involucra. Lo apoyan parlamentariamente durante uno o dos años para que produzca estas transformaciones necesarias para luego descartarlo e ingresar ellos nuevamente a la conducción del Estado.
Estamos ante una ventana de oportunidad para hacer una verdadera reforma y no solo una licuación de salarios públicos para bajar el déficit y emparejar las cuentas. Como bien plantea el documento de Idesa existe una diferencia entre ajustar y ordenar el Estado. El ajuste apunta a corregir en el corto plazo los desequilibrios, pero agrava los déficits de gestión y no tiene una perspectiva sostenible en el tiempo. El ordenamiento implica un replanteo organizacional para recomponer las finanzas, a la vez que se mejora la gestión de una forma sostenible en el tiempo. Asistiremos en los próximos meses hacia donde nos llevará el gobierno elegido una reforma superficial para poner en orden los grandes números o rediseño de las estructuras.
Los problemas de la economía argentina son estructurales. La corrupción instalada desde hace décadas y legitimada no es fácil de soslayar. Cuando se apagan las luces de las elecciones las penumbras son una forma de seguir manteniendo el status quo. Para llegar con el bisturí al cáncer de la corrupción es necesario conocer y extirpar los comportamientos que se suceden como bien escribe Hugo Alconada Mon en su artículo del diario La Nación. “Las Cajas incluyen un larga lista de organismos descentralizados, empresas públicas y privadas y fondos fiduciarios, entre otras variantes que se utilizan para los fines teóricos que fueron creados, pero también sirven para sostener a miles de militantes en todo el país, financiar campañas electorales, solventar gastos personales de funcionarios y desviar fondos a terceros afines, según surge de múltiples investigaciones judiciales y auditorías desarrolladas por organismos de control durante los últimos años”.
ANSES 13 billones  
ENARSA 925.000 millones  
PAMI 330.000 millones  
AFI 9258 + 4400 (millones) Partidas confidenciales
SSSALUD 46.900 millones  

Salud no está afuera de esta discrecionalidad. En este breve cuadro de algunas de las cajas más importantes. Dos pertenecen a Salud, el PAMI y la Superintendencia, aunque el Ministro de Salud no suele tener responsabilidad sobre la administración de estas. El sistema funciona por vías paralelas y muy pocas veces se unen para aumentar la velocidad del tren sanitario del acceso universal y de calidad.
Acordando que no es posible la construcción de un esquema de cobertura universal sin un proceso que homogenice las reglas, que tienda a facilitar la asignación de los recursos, potenciando los niveles de calidad de los servicios y la equidad en el acceso. Desafortunadamente la persistencia de un modelo fragmentado con diferentes proyectos y personas en las conducciones de la seguridad social nacional (PAMI y Superintendencia) y por supuesto el Ministerio de Salud conspira fuertemente con este objetivo de garantizar acceso efectivo a la salud de la población para todo habitante del suelo argentino.
Considero que es un error del gobierno que conspira contra la gobernanza de un sistema sanitario diversificado, fragmentado y segmentado ubicar en los lugares de conducción (PAMI, Ministerio y SSSalud) tres personas que tienen cada uno proyectos políticos diferentes y que solo comparten la responsabilidad de administrar la porción sectorial que se les ha entregado. Ya escribí respecto a lo que conduce esta fórmula cada uno atiende a su juego y nos quedamos mirando como la inequidad sigue siendo el resultado de un sistema sanitario que destina ingentes recursos para darle cobertura a todos los habitantes.
El tema central está en cómo se organizan y se distribuyen estos recursos, con qué criterios se asignan y como son priorizados. Como bien menciona Daniel Maceira la gestión de la salud y de la enfermedad implica una estrategia de financiamiento, gestión y prestación de recursos basadas en un esquema de aseguramiento social, con un marco regulatorio que la respalde y un marco de gobernabilidad que posibilite el seguimiento y el consenso


  (*) Prof. Titular Salud Pública FCM UNL - Coordinador Científico - Máster Salud Universidad de Bologna

 
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