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La superposición temporal de las administraciones Trump–Kennedy
y Milei–Lugones ofrece una oportunidad analítica infrecuente:
dos gobiernos de similar sesgo ideológico operan sobre sistemas
sanitarios de arquitectura radicalmente distinta con un conjunto
de intervenciones comunes. La tesis de esta nota es que la
coincidencia doctrinaria produce efectos heterogéneos según el
punto de partida institucional, pero converge en un patrón:
redistribución regresiva del riesgo sanitario, debilitamiento de
la función rectora del Estado y deterioro temprano de
indicadores trazadores.
Estados Unidos sostiene el gasto sanitario más alto del mundo
(17,6% del PBI; U$S14.500 per cápita) con resultados inferiores
a su grupo OCDE. La One Big Beautiful Bill Act (julio 2025),
constituye la mayor contracción de cobertura pública legislada
en la historia del país: la CBO (Congressional Budget Office)
proyecta 11,8 millones de personas adicionales sin cobertura
hacia 2034, con recortes de aproximadamente un billón de dólares
a Medicaid en una década, introducción de condicionalidad
laboral y expiración de los subsidios mejorados de la ACA. El
Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) pasó de 82.000 a
62.000 puestos, con cancelación de aproximadamente U$S 1.810
millones en grants científicos (694 proyectos sobre cáncer, VIH
y enfermedades neurodegenerativas). Kennedy encarna una paradoja
biográfica notable: abogado ambiental devenido activista
antivacunas, su retórica de “transparencia radical” coexiste con
el desmantelamiento de las estructuras de vigilancia que la
harían posible. La destitución del Advisory Committee on
Immunization Practices y su reemplazo por miembros
vacunoescépticos tiene consecuencia in- mediata: 2.288 casos de
sarampión confirmados en 2025 (CDC), el peor registro desde
1991.
Argentina gasta 10.3% de su PBI en salud, siendo que el gasto
privado (4.3%) predomina sobre el público (2.7 %) y el de la
Seguridad Social (3.3%) (M. Salud 2025). La reforma opera
principalmente por vía decretal: el DNU 70/2023 y los Decretos y
Resoluciones que ulteriormente lo operativizan (1) rediseñaron
estructuralmente el sistema de seguridad social, sustituyendo el
principio de solidaridad sectorial por una lógica de competencia
de mercado, sin mediar debate legislativo. Se verifica entonces
la variante local de la retracción del Estado sobre el sistema
construido. Sin embargo, a diferencia de la gestión Kennedy
-cuya ruptura con el establishment científico fue pública y
programática- aquí opera la discrecionalidad administrativa: el
Ministerio de Salud publicó, retiró y finalmente restauró el
dato de mortalidad infantil 2024- que registró un aumento del
6,25% respecto de 2023, llegando a 8,5 por mil nacidos vivos. El
gasto de la Administración Pública Nacional acumula una caída
del 31-32% entre 2023 y noviembre de 2025 (CEPA). En salud, los
programas más afectados incluyen la respuesta al
VIH/hepatitis/tuberculosis (-47% en 2024), los hospitales
nacionales e Instituto Nacional del Cáncer (-55% de subejecución
en 2024), y la distribución física de medicamentos esenciales
del Plan Remediar, que cayó entre 41% y 56% según jurisdicción.
Tres mecanismos institucionales operan en paralelo. Primero, la
gobernanza de excepción: mediante el Decreto 942/2025 (B.O.
2/1/2026), el Poder Ejecutivo prorrogó hasta el 31 de diciembre
de 2026 la emergencia sanitaria nacional declarada por el DNU
70/2023, ex- tendiendo a tres años el marco de excepción que
habilita medidas por vía ejecutiva.(2)
En Estados Unidos, órdenes ejecutivas y legislación por
reconciliación (budget reconciliation) cumplen función análoga.
Segundo, el rechazo al multilateralismo sanitario: ambas
administraciones anunciaron el retiro de la OMS; el reporte
CIIPS-IECS advierte que Argentina arriesga perder acceso a los
Fondos Rotatorio y Estratégico de la OPS. Tercero, la agenda
anti-derechos reproductivos por vías jurídicamente distintas
pero convergentes: en Estados Unidos el fallo Dobbs, (el mayor
retroceso jurídico de derechos reproductivos en EE.UU. en 50
años) , la ampliación de la Mexico City Policy y el
desfinanciamiento de Planned Parenthood; en Argentina vía
interrupción de la adquisición de misoprostol y mifepristona,
recorte al Programa Nacional de Salud Sexual, disolución del
Plan ENIA y disolución del Ministerio de la Mujer, Géneros y
Diversidad.
Desde valores rectores de la salud pública -equidad, justicia,
excelencia y eficiencia-, el balance provisional es desfavorable
en los cuatro vectores, aunque la latencia causal exige cautela
en la atribución directa. Pero la paradoja central es que se
invoca la eficiencia mientras se contrae la rectoría estatal,
cuando la evidencia OCDE muestra consistentemente que los
sistemas con mejor desempeño en gasto/PBI ajustado son aquellos
con financiamiento solidario y cobertura universal. Los
contraejemplos son instructivos: Corea del Sur y Taiwán logran
esperanzas de vida superiores a la de Estados Unidos con un
gasto per cápita inferior al 40% del estadounidense; el NHS
británico, a pesar de su crisis mantiene indicadores de equidad
en acceso que los sistemas fragmentados no alcanzan. La
eficiencia invocada se confunde con reducción nominal del gasto
público, métrica que omite el costo real: gasto de bolsillo
creciente, diferimiento asistencial y muertes evitables.
Los daños sobre la capacidad técnica estatal, y los bienes
públicos sanitarios globales son los menos reversibles.
Reconstruir lo roto requerirá años de reinversión y
consolidación de capital humano. Una administración posterior
con voluntad reparadora enfrentará costos de reconstrucción muy
superiores a los ahorros obtenidos, asimetría temporal que la
evidencia histórica de reformas sanitarias regresivas documenta
consistentemente. La experiencia comparada sugiere que los
sistemas eficientes y equitativos no se construyen por
sustracción del Estado sino por su fortalecimiento técnico,
rectoría intersectorial y financiamiento solidario. La tarea
inmediata para la comunidad sanitaria es el monitoreo sostenido
de indicadores trazadores -cobertura efectiva, mortalidad
infantil y materna desagregadas, cobertura vacunal nacional y
subnacional, gasto público per cápita, gasto de bolsillo,
dotación de agencias técnicas- como contribución a la futura
rendición de cuentas y a una opinión pública informada.
Bibliografía:
1) Decr: 170-171-172/2024. Res. SSS 201 -232 - 3284/2024 y Decr.
600/2024.
2) El DNU fue rechazado por el Senado en marzo de 2024 pero
mantuvo vigencia al no obtener el rechazo concurrente de la
Cámara de Diputados, en aplicación del mecanismo previsto por la
Ley 26.122.
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