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Cuando era casi niño, salíamos con mis padres, -inmigrantes
ellos y habitantes de un conventillo en Almagro- a pasear por el
Centro de Buenos Aires. En Corrientes y Esmeralda los sábados
por la noche había un hombre de smoking parado en la esquina.
Peinado hacia atrás con brillantina, de cabello refulgente, Pero
siempre solo… ¿que esperaría?... solo de soledad... no se movía
de la esquina más porteña de Buenos Aires... donde un elegante a
principio de siglo “los batió de Cross”. (1)
Nosotros caminábamos por Corrientes y luego por Florida y
regresábamos casi dos horas después y él estaba allí, con la
mirada sin mirar y esperando...
En 1931 Scalabrini Ortiz escribió “El hombre que esta solo y
espera”, (2) un ensayo sobre la identidad argentina. Un retrato
de mi personaje que estaba parado allí sin saber porque y a
quien esperaba. ¿Quién sería?... un hijo de inmigrantes como yo,
un desarraigado o quizás un hombre sin raíces externas o con
raíces en esta tierra, tan firme como un ombú o tan bella como
una flor de ceibo en primavera.

La frase original romana es “pan y circo” (3) (Panem et
circenses), utilizada por el poeta Juvenal para criticar a los
gobernantes que mantenían tranquila a la población repartiendo
alimento y entretenimiento mientras evitaban discutir los
problemas de fondo del Imperio.
Cuando alguien habla hoy de “circo sin pan”, generalmente está
diciendo algo distinto: que existe mucha confrontación
mediática, espectáculo político, polarización o comunicación
agresiva (“circo”), pero sin mejoras materiales inmediatas para
gran parte de la población (“sin pan”). En la Argentina, esa
lectura aparece mucho en debates sobre la actual administración.
Los críticos usan esa idea para señalar varios puntos:
• Fuerte presencia mediática y
discursiva oficial.
• Centralidad de las redes
sociales y las batallas culturales. (4)
• Recortes del gasto público que
afectan ingresos, jubilaciones, universidades, salud y programas
sociales; desinversión en educación y acción social. Desempleo
en aumento, cierre de pymes, desindustrialización, aumento
brutal de la deuda externa.
• Caída del consumo y aumento de
la presión económica sobre sectores medios y bajos durante el
ajuste.
Desde esa mirada, el “circo” sería la confrontación permanente y
el “sin pan” el deterioro económico cotidiano. Pero los
defensores del programa económico responden algo diferente:
sostienen que el problema previo era justamente un “pan
artificial”, financiado con déficit, emisión e inflación. Según
esa visión, el ajuste sería doloroso pero necesario para
estabilizar la economía, bajar la inflación y evitar una crisis
mayor. Para ellos, el objetivo no sería entretener a la sociedad
sino romper con un sistema político que consideran agotado.
Entonces, la frase funciona más como una interpretación polí-
tica que como una descripción objetiva. Depende de qué aspecto
se priorice:
• Si se observa el corto plazo
social, la frase puede parecer adecuada para quienes sienten
pérdida de poder adquisitivo y mucha tensión política.
• Si se observa el largo plazo
económico, otros creen que el sacrificio actual puede producir
estabilidad futura si es que tienen reservas para sobrevivir.
Históricamente, además, la comparación con Roma tiene límites.
En el Imperio romano el “pan y circo” era una estrategia de
control social relativamente estable. En la Argentina actual hay
una democracia competitiva, medios fragmentados, redes sociales
y una crisis económica estructural mucho más compleja.
Lo interesante de la frase es que refleja una pregunta de fondo
sobre cualquier gobierno:
¿La política está resolviendo problemas materiales concretos o
está dominada por la comunicación y el espectáculo? Ese debate
no se aplica solo con esta administración; también se utilizó
contra gobiernos anteriores, aunque con distintos argumentos.
El ajuste impulsado por el gobierno en el área de salud esta
generando efectos muy profundos sobre la atención sanitaria,
especialmente en un sistema que ya venía con problemas
estructurales desde hace años. Los principales riesgos aparecen
en cuatro áreas: acceso, calidad, desigualdad y prevención.
El gobierno actual sostiene un fuerte ajuste fiscal que recae
sobre las carteras de Salud y Educación, profundizando recortes
de recursos que superan los $ 141.000 millones de pesos
combinados en recientes modificaciones presupuestarias. Estas
políticas incluyen una reestructuración profunda, eliminación de
programas y el traspaso de responsabilidades. (5)
Ajuste en Salud
Las medidas de reestructuración sanitaria han significado una
importante reducción de fondos:
• Recorte presupuestario:
las áreas de salud pública han sufrido mermas directas en
partidas de prevención de enfermedades y en la entrega de
medicamentos. (6)
• Programas afectados:
desfinanciamiento y recortes en pro- gramas clave como el de
Salud Sexual y Procreación Responsable, así como reducciones en
el ex Ministerio reconvertido a secretaría.
• Reclamos gremiales:
las políticas implementadas han derivado en movilizaciones
masivas (como la Marcha Federal de la Salud) de trabajadores del
sector exigiendo mejoras salariales y protestando contra el
desmantelamiento de áreas de atención primaria y el PAMI.
La actual administración ha ejecutado una reducción de partidas
junto con reformas estructurales del sistema educativo:
• Recorte a programas: se
identifican recortes millonarios (con caídas que superan los $
63.600 millones) que golpean directamente al Plan Nacional de
Alfabetización y a las universidades públicas.
• Ley de Reforma
Educativa: el gobierno impulsa cambios profundos para
la escuela pública, promoviendo la educación en el hogar (homeschooling),
exámenes nacionales obligatorios, la posibilidad de que los
padres remuevan directivos y declarando a la educación como
servicio esencial.
• Conflicto universitario: el
ahogo presupuestario a las universidades nacionales ha detonado
múltiples marchas federales universitarias masivas en reclamo de
aumentos salariales docentes y mayor presupuesto operativo.
Entre los problemas más importantes que puede traer el ajuste
están:
• Menor acceso a medicamentos y
tratamientos.
• Saturación de hospitales
públicos.
• Caída salarial y fuga de
profesionales.
• Reducción de campañas
preventivas y vacunación.
• Más desigualdad entre provincias
ricas y pobres.
Diversos informes y denuncias señalaron recortes presupuestarios
en programas sanitarios, medicamentos y transferencias a
provincias. También hubo reducción de personal y
reestructuración de organismos nacionales de salud.
Problemas concretos
1. Hospitales públicos más saturados: con la
caída del poder adquisitivo y el aumento de cuotas de prepagas y
medicamentos, muchas personas dejan el sistema privado y pasan
al hospital público. Eso provoca: más tiempo de espera, guardias
colapsadas, menos turnos y falta de camas e insumos. Hospitales
nacionales y universitarios advirtieron problemas de
funcionamiento por falta de presupuesto operativo.
2. Falta de medicamentos: los recortes afectan
programas de VIH, cáncer, tuberculosis, salud sexual y
enfermedades raras. Cuando el Estado compra menos medicamentos o
demora entregas, las personas más vulnerables quedan expuestas.
Además, la desregulación del mercado farmacéutico hizo que
muchos medicamentos aumentaran por encima de salarios y
jubilaciones.
3. Éxodo de médicos y enfermeros: muchos
profesionales de salud cobran salarios deteriorados por la
inflación y el ajuste. Esto produce: renuncias, menos
residentes, emigración y agotamiento laboral. Cuando faltan
profesionales, baja la calidad de atención y aumenta el tiempo
de espera.
4. Menos prevención = más enfermedades: la
prevención suele ser lo primero que se recorta porque no produce
efectos in- mediatos visibles. Sin embargo, reducir vacunación y
controles termina siendo más costoso después. Algunos informes
ya alertaron sobre caída de coberturas de vacunación y riesgo de
reaparición de enfermedades prevenibles.
5. Mayor desigualdad federal: la Argentina
tiene un sistema muy fragmentado: sector público, obras
sociales, prepagas, sistemas provinciales. Si Nación reduce
transferencias, las provincias con menos recursos quedan mucho
peor. Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe pueden sostener parte del
gasto, las provincias más pobres no.
¿Qué se podría hacer para mejorar el sistema de salud
argentino?
El problema de salud en la Argentina no empezó ahora. Hay
problemas históricos: mala administración, superposición de
sistemas, corrupción, desigualdad y falta de planificación. El
desafío es reformar sin destruir capacidad sanitaria.
Algunas medidas que podrían
mejorar el sistema:
1. Priorizar atención primaria: fortalecer:
salas barriales, prevención, vacunación y controles tempranos.
Eso reduce internaciones y costos futuros. Un sistema fuerte no
depende solo de grandes hospitales.
2. Integrar mejor los sistemas: hoy hay mucha
fragmentación entre: hospitales públicos, PAMI, obras sociales y
prepagas. Es imperativo crear una historia clínica única
nacional y coordinar derivaciones para evitar duplicación y
desperdicio.
3. Digitalización y control de gastos: hay margen para mejorar
eficiencia sin destruir servicios: compras centralizadas de
medicamentos, control de corrupción, digitalización de turnos e
historias clínicas y auditorías transparentes. El problema no es
solamente cuánto se gasta, sino cómo se gasta.
4. Financiar recursos humanos: sin médicos,
enfermeros y técnicos no existe sistema de salud. Sería clave
mejorar salarios, incentivar residencias críticas, fortalecer
formación y evitar fuga de profesionales.
5. Política nacional de medicamentos: la
Argentina podría negociar compras masivas y fomentar producción
pública de medicamentos para bajar costos esenciales.
6. Mantener políticas preventivas: vacunación, controles
prenatales, salud mental y campañas de prevención cuestan menos
que tratar enfermedades avanzadas.
En síntesis, el ajuste puede ordenar algunas cuentas fiscales y
reducir ciertos gastos ineficientes, pero si se hace de manera
muy brusca o sin planificación, el riesgo es deteriorar la
capacidad del sistema público justo cuando más personas dependen
de él.
El principal desafío para Argentina es lograr equilibrio fiscal
sin perder acceso universal a la salud. El Silvio Astier de Arlt
uso el juguete rabioso no la motosierra. (7)
Bibliografía:
(1) Corrientes y Esmeralda / Tango 1933. De Francisco Pracánico
y Celedonio Flores / se refiere a Jorge Newery, que practicaba
boxeo y enfrento a una patota en dicha esquina.
(2) El hombre que está solo y espera es un ensayo filosófico y
literario publicado por el escritor e historiador argentino Raúl
Scalabrini Ortiz en el año 1933.
(3) Pan y circo (Panem et circenses) es una célebre expresión
acuñada por el poeta romano Juvenal en su Sátira X (siglo I
d.C.). Originalmente, criticaba la actitud del pueblo romano,
que había cambiado su poder político y sus derechos cívicos por
raciones de trigo y entretenimiento gratuito en el circo.
(4) La hora de los depredadores / Giuliano Da Empoli / Editorial
Seix Barral/2025.
(5) Boletín Oficial de la República Argentina/5 de junio de
2026.
(6) De Matar a Dejar Morir / Biopolíticas de selección de la
vida / Pilar Calveiro / Siglo XXI/2025.
(7) El juguete rabioso es la primera novela del escritor
argentino Roberto Arlt, publicada en el año 1926 por la
Editorial Latina.
| (*) Docente Libre de la Escuela de
Salud Pública y Humanidades – Facultad de Medicina –
UBA. |
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