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 Primera Plana
LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD… EN EL MUNDO DEL REVÉS
UNA VISIÓN ESTRATÉGICA DE LA SALUD EN UN MUNDO DESIGUAL

“En una sociedad no deben ni pueden existir clases sociales definidas por índices económicos. El hombre no es un ser económico. Lo económico hace en él a su necesidad, no a su dignidad”
Dr. Ramon Carrillo

Por el Dr. Mauricio Klajman  dr.mklajman@gmail.com


El mundo del revés…

Muchos científicos en lugar de escribir sobre el futuro lo están haciendo realidad, orquestando el mayor experimento no controlado de la historia mediante “pruebas beta”. Las pruebas beta son una fase crucial en el desarrollo de software o productos, donde una versión casi final se entrega a usuarios reales -de sus teorías- en poblaciones que no consienten voluntariamente o no entienden lo que significa.
Hay una ironía cruel en ver cómo las ideas que una vez sirvieron para desenmascarar al poder ahora son citadas por quienes lo ejercen sin pudor. Han descubierto que los conceptos filosóficos más refinados pueden convertirse en los instrumentos más eficaces para remodelar el mundo según sus intereses.
Sin embargo, por mucho que se busque, no hay nada Adorniano (1) en la “realpolitik para optimistas” que promueve. Es la Escuela de Frankfurt condimentada con Nasdaq: allí donde Adorno y Max Horkheimer veían la racionalidad de la “Ilustración” como un velo que ocultaba la violencia. Además, hay mucho dinero que ganar si se quiere contribuir a perfeccionar aún más su organización, esta vez con la ayuda de algoritmos, drones e inteligencia artificial.
Esta nueva especie, que Morozov llama “intelectuales-oligarcas”, (2) está socavando la taxonomía bien ordenada a la que nos hemos acostumbrado. Los magnates de la era industrial crearon fundaciones dedicadas a su visión del mundo o financiaron organizaciones sin fines de lucro. Los reyes-filósofos de Silicon Valley han ideado híbridos mucho más corpulentos: carteras de acciones que sirven de argumentos filosóficos, posiciones de mercado que operacionalizan sus convicciones, fondos de inversión que son también fortalezas ideológicas. (3)
Antes de que la teoría de los sistemas inflara su prosa y la introducción de matices amortiguara su ira, el joven Habermas se apresuró en señalar al culpable: la erosión del debate crítico y transparente se debía a la influencia corruptora de la concentración de poder. Y dio en el clavo. Pero, curiosamente, en una actualización de su libro de 1962 publicada en 2023, el aristócrata académico opta en cambio por detenerse en temas como la “conducción por algoritmos”, más bien como alguien que se afana en enderezar los marcos que cuelgan de las paredes de una casa a punto de derrumbarse. (4)(5)
El principal peligro al que nos enfrentamos reside menos en las plataformas dirigidas por algoritmos, que en los oligarcas que las poseen.
¿Por qué? Porque tienen en sus manos tres instrumentos mortíferos: la gravedad plutocrática (fortunas tan inmensas que distorsionan hasta las propiedades físicas de la realidad), la autoridad oracular (visiones tecnológicas presentadas como profecías ineludibles) y la soberanía sobre las plataformas (control de los foros donde tiene lugar la conversación pública): todos han colonizado el medio y el mensaje (6), el sistema y el “mundo vivido” de Habermas. (7)

Comencemos con la salud en Sudamérica y en la Argentina

“La escuela es siempre un espacio político, aunque algunos se esfuercen en ocultarlo o condenarlo. No se trata de una elección o de una decisión. La escuela es un espacio inherentemente político porque es la institución que las sociedades democráticas consagran al ejercicio de un derecho tan esencial que su garantía potencia, amplía y vuelve efectivos otros derechos humanos fundamentales. Por eso, los conservadores siempre desconfían de la escuela pública, la atacan y tratan de desprestigiarla. Porque, ejerciendo su politicidad, la escuela es un laboratorio de participación y de formación ciudadana. Un espacio de construcción colectiva de la emancipación y de las libertades humanas”. (8)
La Universidad es la continuación del ejercicio de la potestad democrática. Allí se forman los profesionales de la salud. De esa formación resultarán los engranajes que conformarán el sistema de salud argentino. De la comprensión de cómo funciona ese sistema serán entonces, actores activos o pasivos. Por esto congelar su presupuesto es hundirnos en el pasado y eliminar el ascenso de las clases medias.
Tenemos que agregar ahora el proyecto oprobioso de reforma de la nueva Ley del Trabajo: un retorno al tiempo de la esclavitud, eliminada de la legislación argentina en 1813 por la ley de vientres. ¿Se los entrena de cómo funciona el sistema? ¿Comprenden los estudiantes de la facultad de medicina su rol en la sociedad? (9)
La democracia argentina aún no ha resuelto las desigualdades que reproduce el propio sistema de salud. Si bien la población en su conjunto tiene la posibilidad de acceder a los servicios ofrecidos por el sector público, aún persisten brechas importantes y asignaturas pendientes, especialmente en lo relativo a su calidad. Por un lado, el gasto total en servicios de atención de la salud supera el 8,5% del PIB, uno de los niveles más elevados de Sudamérica. Por el otro, existe una deuda social con las poblaciones más pobres.
El sistema de salud en la Argentina es uno de los más fragmentados y segmentados de Latinoamérica. Está compuesto por los sectores público, privado y del seguro social. Uno de cada tres argentinos cuenta solo con el primero, que está conformado por los ministerios nacionales, provinciales y municipales y la red de hospitales y centros de salud que prestan atención gratuita a toda persona que lo necesite.
El privado incluye a más de un centenar de entidades de seguro voluntario llamadas empresas de medicina prepaga. Por último, el seguro social obligatorio está organizado en torno a las obras sociales, nacionales y provinciales, que es una cobertura solo para los empleados registrados.
Cada una de las provincias retiene su autonomía en materia de salud. A su vez, coexisten unas 300 obras sociales. La desigualdad queda manifiesta cuando se observa que en la capital del país hay 10,2 médicos y 7,3 camas por cada 1.000 habitantes, frente a 1,2 y 1,1 respectivamente para la provincia de Misiones.
El 100% de la población argentina, los ciudadanos, los residen- tes, incluso las personas en tránsito, tiene derecho a atenderse en cualquier establecimiento del sistema público del país. Pero esto no significa que no existan barreras geográficas o culturales que dificultan la atención oportuna. Tampoco garantiza la calidad.
Existen diferencias muy importantes en los resultados entre las provincias más pobres y las más ricas, Hay más clínicos que especialistas y están mal distribuidos. Los recursos son diversos y variados.
En la capital argentina, Buenos Aires, el 20% cuenta solamente con el sistema de salud público. En los barrios del sur se encuentra la mayor cantidad de personas cubiertas exclusivamente por este, mientras que, en el norte, la mayor parte tiene obra social o prepaga mediante contratación voluntaria.
Uno de los objetivos más importantes sería ampliar la cobertura universal de salud con efectividad, equidad y calidad…
Esta estrategia tiene tres ejes: la cobertura territorial con equipos de salud familiar; el fortalecimiento de los sistemas de información como la historia clínica electrónica; la construcción de estadísticas fiables y comenzar a definir entre el ministerio nacional y las provincias cuáles son las cuestiones en las que no están dispuestos a tolerar disparidades sanitarias.
Los ejemplos internacionales muestran que los sistemas universales de salud son los que mejor pueden resolver estas problemáticas. Sin embargo, una reforma de ese tipo en nuestro país chocará con un conjunto heterogéneo y poderoso de intereses que incluyen a laboratorios farmacéuticos, empresas de medicina prepaga, sindicatos, corporaciones de la salud, entre otros.
Por otro lado, los sectores de menores recursos son quienes en menor medida realizan estudios y consultas médicas preventivas, consultas odontológicas o consultas de salud mental. Como además son los sectores con mayor carga de morbilidad, en muchos casos se da la situación paradójica de que quienes más necesitan utilizar los servicios son quienes menos lo hacen.
Las dificultades en el acceso se traducen en diagnósticos tardíos, la falta de acceso a medicamentos en tiempo y forma, los tiempos de espera para acceder a una cirugía, las dificultades para acceder a algún tipo de tratamiento oncológico… son todas formas en las que se manifiesta la inequidad.
Sin embargo, se ha estimado que, para recuperar y poner los hospitales en condiciones, será necesario sostener la inversión durante por los menos ocho años, lo cual subraya la importancia de contar con programas de inversión permanente.
Esto es algo que no se comprende bien: la inversión en infraestructura posee ecuaciones matemático-físicas que fijan la renovación de infraestructura en un tiempo dado y que si no se hace el deterioro afecta a todo el sistema. Los algoritmos de atención de los pacientes se alteran.

Enfermedades vinculadas a la pobreza

La desigualdad en la salud de los argentinos también se puede comprobar con la distribución de las enfermedades que típicamente se ensañan con la pobreza, como la tuberculosis o el mal de Chagas. En la Argentina se calcula que más de un millón y medio de personas padecen este último, o sea, un 4% de la población. (9)
Entre las distintas provincias también se observan profundas desigualdades en relación con la tuberculosis. Salta, Jujuy y Formosa tienen tasas de 47,8, 47 y 39,2 por cada 100.000 habitantes, más del doble de la media nacional.
La forma de lograr un menor impacto con estos males es aumentando la inversión en prevención.
Es muy importante la detección temprana y democratizar el acceso a la prevención: mantener el esquema de vacunación es fundamental y el concepto erróneo de que hasta que no fabriquemos acá las vacunas quizás no se importaran, nos costará muy caro a los argentinos. Esto ya se expresa con los brotes de sarampión y coqueluche, según nos informa la SAP (Sociedad Argentina de Pediatría). Además de la falta de programas de promoción de la vacunación, que descendió a su menor incidencia histórica.

Impacto de la COVID-19 en la Argentina

Nuestro país tuvo una estrategia adecuada para la emergencia. Se materializó a través de una cuarentena estricta y prematura, cuando aún no había vacunas. Se fortaleció el número de camas de internación sobre todo las de UTI con el monopolio estatal de distribución de respiradores. Esto redundo en una equitativa política en este aspecto. También la población estuvo a la altura de los acontecimientos.
La llegada de vacunas y su inoculación prematuramente fue un acierto de la conducción sanitaria, pese a los agoreros y antivacunas, que sin fundamentos científicos se opusieron a la estrategia, la oposición por la oposición misma. Las manifestaciones en contra de la política sanitaria lindaron con el ridículo y no hay que olvidarlas.

Impacto económico de la COVID-19 en Sudamérica

La región ha soportado el 28% del total de muertes por COVID-19 en el mundo, pese a que sus habitantes sólo represen- tan el 8,4% de la población mundial. Desde el comienzo de la pandemia, el número de personas que viven en la pobreza representa 14 millones mayor que en 2019.
América Latina y el Caribe fue la región que experimentó el descenso más drástico del empleo desde 2020. Las mujeres, las personas jóvenes y las personas que trabajan en el sector informal han sido las más afectadas.
Casi el 60% de los niños que perdieron un curso escolar completo en el mundo estaban en Sudamérica. 44 millones de personas pasaron a sufrir inseguridad alimentaria, de los cuales 21 millones se hallaban en situación de inseguridad alimentaria severa. (10)

La COVID-19 agravada por la desigualdad

La región de Sudamérica sigue siendo la más desigual del mundo. En 2022, el 20% de las personas más ricas de la población concentraba casi la mitad del total de ingresos, mientras que el 20% más pobre disponía de menos del 5% de ese total. El 1% de las personas más ricas de la región concentra casi la cuarta parte del total de ingresos.
Existe una relación entre los niveles de ingresos más altos, la desigualdad y el impacto de la pandemia en términos de pérdida de vidas. Los países más desiguales de la región (como Perú, México, Brasil, Chile, Colombia y Paraguay) tuvieron cifras muy altas de muertes por Covid-19 por millón de habitantes.
En 2019, el 30% de los hogares de la región eran considerados hogares hacinados. El 50% de los hogares de personas que vivían en la pobreza tenían condiciones de hacinamiento. Menos de un tercio de los hogares vulnerables tienen acceso a una computadora en casa.

Respuestas de protección social y salud durante la COVID-19

En 2019, sólo el 47,2% de las personas empleadas estaban afiliadas o contribuían a sistemas de pensiones. Una de cada cuatro personas de más de 65 años no percibía una pensión. En la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, las medidas de protección de emergencia social adoptadas cubrían a menos de dos tercios de la población.
Un total de 64 programas de transferencias monetarias se implementaron en 24 de los 33 países. Sin embargo, más de la mitad de las intervenciones beneficiaron directamente a menos del 10% de la población, y consistieron en transferencias de ingreso inferiores al salario mínimo mensual.
En América Latina y el Caribe, el 30% de la población no tiene acceso a atención de la salud pública gratuita debido a la falta de cobertura de seguro de salud. Exceptuando Cuba, cuyo sistema es de cobertura universal y gratuita.
Ningún país de la región de América Latina y el Caribe amplió el seguro de salud o habilitó un seguro de emergencia durante la pandemia. Excepto Argentina, Cuba y Uruguay, ningún otro país de la región gasta el 6% de su Producto Interno Bruto (PIB) en salud pública, cantidad ésta considerada mínima para asegurar la atención de la salud universal establecida por la Organización Panamericana de la Salud. Además, la cobertura de salud en Argentina es universal. (11)

Fiscalidad y desigualdad en América Latina y el Caribe

Los países de América Latina y el Caribe recaudan menos impuestos en porcentaje del PIB que los países con un nivel de desarrollo semejante. Por término medio, la región sólo recauda el 22% del PIB en impuestos, frente al 33% de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En América Latina y el Caribe, la recaudación depende en gran medida de los impuestos indirectos, como son los que gravan el consumo, que afectan de forma desproporcionada a los sectores de ingresos bajos y otros grupos que están sobrerrepresentados entre las personas pobres.
El sistema impositivo es de carácter regresivo y castiga por igual a pobres y ricos: por ejemplo, el IVA. (12) En 2022, los países de la región recaudaron, por término medio, el 46% de sus ingresos totales mediante impuestos indirectos, frente a sólo un tercio de los impuestos directos.
La evasión fiscal en América Latina y el Caribe ha dado lugar a la pérdida de cientos de miles de millones de dólares de ingresos públicos. En 2022, los países de América Latina y el Caribe per- dieron aproximadamente 350.000 millones de dólares, el 6,1% del PIB de la región. (13)(14)
Esta cantidad sería suficiente para cubrir los recursos mínimos destinados a asegurar la salud universal en la región. Se calcula que los países de América Latina y el Caribe pierden anualmente 40.100 millones de dólares debido a fraude tributario de las empresas. Se estima que con los ingresos que se han perdido en los últimos 10 años, la región podría haber garantizado el acceso a agua potable de 492.632 personas o haber impedido la muerte de 42.281 niños.
La propuesta es que pensemos distinto, que la fragmentación en aumento nos conduce a un precipicio donde pierden todos.
Asimismo, la OMS visualiza los distintos actores que lo componen al explicar que “sistema es el conjunto de todas las actividades, oficiales o no, relacionadas con la prestación de servicios de salud a una población determinada, que debe tener acceso adecuado a la utilización de dichos servicios. Integrado por todo el personal de la salud disponible, los procedimientos de formación de este tipo de personal, las instalaciones sanitarias, las asociaciones profesionales, los recursos económicos que por cualquier motivo u origen se pongan al servicio de la salud y el dispositivo oficial y no oficial existente”.
Y añade que “todo este conjunto debe armonizarse en un sistema homogéneo que permita utilizar los recursos habilitados para el logro de la máxima satisfacción de los objetivos prefijados: garantizar el derecho a la salud no sólo como un derecho humano y universal, sino como un recurso para el desarrollo social, económico e individual de una persona y de su comunidad”. (15)

Bibliografía:

1. Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno; (11 de septiembre de 1903 - 6 de agosto de 1969) fue un filósofo, musicólogo y teórico social. Fue un miembro destacado de la Escuela de Frankfurt de Teoría Crítica.
2. Del pensamiento a la acción-tecno-oligarcas/ Reimaginando la socialdemocracia para el siglo XXI. Evgeny Morozov. /Harvard Press /2024.
3. Los grandes logros socialdemócratas del siglo XX... / Por Evgeny Morozov/Harvard Press/2025
4.5. Revista de las Cortes Generales N.º 117, Primer semestre (2024): pp. 383-394/HABERMAS, J. (2023). A new structural transformation of the public sphere and deliberative politics. Cambridge: Polity Press.
6. The global village/Marshall McLuhan & Bruce Powers/New York University Press/1989.
7. La Crisis del Estado - Providencia y el agotamiento de las energías utópicas/Jürgen Habermas/Instituto Cervantes/Cuadernos del pensamiento/Madrid/2020.
8. Pablo Gentili. Despreciar la vida. El país. Septiembre 2018.
9. Dr. Mauricio Klajman. El sistema de salud argentino. Revista Médicos. 2024.
10. Informe del INDEC/2020.
11. CEPAL/2020.
12. Liliana Chertkoff. Conversaciones. 2024.
13. Tomas Piketty. El capital en el siglo XXI. 2020.
14. Tomas Piketty. Una breve historia de la igualdad. 2023.
15. Organización Mundial de la Salud /Geneve/Declaración de la Presidencia



(*) Docente libre - Departamento de Salud Pública y Humanidades Médicas - Facultad de Medicina/UBA.

 
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