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 Opinión

    
BANCO DE MEDICAMENTOS:
UNA OPCIÓN EFICIENTE DE COMPRA

Por el Dr. Adolfo Sánchez de León (*)


Las formas tradicionales de compras en el sector público presentan ciertas desventajas a la hora de una gestión eficiente. Si bien se esgrime disminución de precios en licitaciones públicas y mayor transparencia como las fortalezas de esa modalidad de compras, lo cierto es que también tiene enormes desventajas.
En primer lugar, el elevado costo financiero por tener mercadería inmovilizada. Se compra para varios meses de provisión y en general se paga toda junta en el mejor de los casos a los 30 o 60 días de entrega.
En este caso la disponibilidad financiera es fundamental. Ahora bien, si el servicio no paga en término (situación bastante frecuente en el sector público) comienzan a sumarse costos financieros que los proveedores agregan a los malos pagadores y la ventaja de los precios bajos comienza a disminuir.
En segundo lugar, produce una pérdida en el costo de oportunidad por no poder usar ese dinero en otras compras. A veces vestimos un santo desvistiendo a otro.
En tercer lugar, esta modalidad de compra aumenta la posibilidad de pérdida de medicamentos ya que el cálculo en consumos históricos puede generar errores por cambios epidemiológicos, cambios en las tendencias prescriptivas de los médicos, etc. lo que lleva a un riesgo de vencimiento de los medicamentos.
En cuarto lugar, estas compras por grandes volúmenes pueden elevar el costo de almacenamiento y logística ya que se necesita un gran espacio para almacenar los insumos y medicamentos incluso teniendo que contratar depósitos externos.
Otros problemas asociados tienen que ver con renglones desiertos que obligan a realizar compras directas de urgencia con precios ya no tan ventajosos y menor transparencia.
Las licitaciones privadas traen aparejados estos mismos problemas sumados a que no se pueden realizar en forma continua para los mismos productos ya que eso significa el fraccionamiento de las compras, cuestión penada en los procesos de compras provinciales o nacional. Además, al ser listas cortas de proveedores seleccionados, abre la posibilidad de colusión.
Las compras directas en general solo están permitidas en casos excepcionales y de urgencia y agrava las posibilidades de corrupción y no es una modalidad sustentable de compra de medicamentos en el sector público.

El Banco de Medicamentos:
una alternativa eficiente de compra


Se trata de un modelo de gestión y adquisición de medicamentos basado en la consignación. El proveedor deja medicamentos y pro- ductos médicos e insumos en el hospital sin compra inmediata. Se factura lo consumido y se paga por ello.
El proveedor entrega medicamentos para un mes de consumo y va reponiendo a medida que se va consumiendo (en períodos cortos de tiempo, por ejemplo, semanalmente). A fin de mes factura lo consumido y el servicio paga por ello.
El almacenamiento de ese stock mínimo de medicamentos se realiza en el hospital, pero sin impacto económico hasta su consumo. O sea que la facturación es posterior al uso y no al ingreso. Esta mecánica optimiza el abastecimiento con un manejo de menores volúmenes más frecuentemente brindando una mayor flexibilidad y agilidad al sistema.
Por otra parte, optimiza la gestión de stock, reduce el inventario inmovilizado, aumenta la rotación y fortalece el control. También reduce el costo financiero, disminuye el riesgo de vencimiento, reduce los costos de almacenamiento y evita el desabastecimiento.

La experiencia en el
Hospital Ramón Carrillo de San Luis


Desde enero de 2025 se está implementando en el hospital esta modalidad de gestión y adquisición. Previa a esta fecha se trabajó en la adecuación del hospital a esta nueva modalidad. Básicamente:
Se integró el Banco de Medicamentos con el software del hospital, se crearon de locales de stock consignados, se realizaron cambios en el módulo de compras, en las solicitudes y en los ingresos.
Se realizaron parametrizaciones para definir stock mínimo, stock máximo, punto de pedido para automatizar las reposiciones. Se normatizó el traspaso de consignados a Farmacia central.
Luego de allí comienza la operatoria habitual de farmacia en cuanto al etiquetado o reenvasado, abastecimiento de armarios Kardex y distribución a los servicios y dispensación por dosis unitaria. Todos los movimientos tienen visibilidad para los proveedores.
También se capacitó a todo el personal de farmacia para realizar el control del ingreso y el almacenamiento, para registrar correctamente los consumos y para el manejo de devoluciones. Se garantiza el almacenamiento y conservación en condiciones apropiadas.

Algunos resultados

A un año de su implementación el gasto en medicamentos fue el mismo del año anterior con un aumento en la cantidad y variabilidad (se incorporaron algunos de alto costo que antes no se compraban).
El stock propio disminuyó en un 80 % y disminuyeron los costos de almacenamiento externo. No hubo ningún medicamento vencido.
Los proveedores que participan de este banco (unos 30) son los habituales del hospital que apostaron a este nuevo esquema.

Algunas consideraciones

En este esquema el proveedor pasa a ser un socio estratégico del hospital. Se debe ser muy preciso con el cálculo de stocks mínimos y pedidos de reposición ya que pedir de más incrementa el costo financiero del proveedor innecesariamente.
Se debe establecer un valor inicial de cada medicamento que debe ser el habitual de las licitaciones, así como un mecanismo de ajuste (por IPC por ejemplo u otro). La cadena de pago no se debe romper y debe cumplirse con los plazos establecidos.

 

(*) Médico Especialista en Salud Pública. Director General del Hospital Dr. Ramón Carrillo de San Luis. Presidente del Grupo PAIS


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