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Las formas tradicionales de compras en el
sector público presentan ciertas desventajas a la hora de una
gestión eficiente. Si bien se esgrime disminución de precios en
licitaciones públicas y mayor transparencia como las fortalezas
de esa modalidad de compras, lo cierto es que también tiene
enormes desventajas.
En primer lugar, el elevado costo financiero por tener
mercadería inmovilizada. Se compra para varios meses de
provisión y en general se paga toda junta en el mejor de los
casos a los 30 o 60 días de entrega.
En este caso la disponibilidad financiera es fundamental. Ahora
bien, si el servicio no paga en término (situación bastante
frecuente en el sector público) comienzan a sumarse costos
financieros que los proveedores agregan a los malos pagadores y
la ventaja de los precios bajos comienza a disminuir.
En segundo lugar, produce una pérdida en el costo de oportunidad
por no poder usar ese dinero en otras compras. A veces vestimos
un santo desvistiendo a otro.
En tercer lugar, esta modalidad de compra aumenta la posibilidad
de pérdida de medicamentos ya que el cálculo en consumos
históricos puede generar errores por cambios epidemiológicos,
cambios en las tendencias prescriptivas de los médicos, etc. lo
que lleva a un riesgo de vencimiento de los medicamentos.
En cuarto lugar, estas compras por grandes volúmenes pueden
elevar el costo de almacenamiento y logística ya que se necesita
un gran espacio para almacenar los insumos y medicamentos
incluso teniendo que contratar depósitos externos.
Otros problemas asociados tienen que ver con renglones desiertos
que obligan a realizar compras directas de urgencia con precios
ya no tan ventajosos y menor transparencia.
Las licitaciones privadas traen aparejados estos mismos
problemas sumados a que no se pueden realizar en forma continua
para los mismos productos ya que eso significa el
fraccionamiento de las compras, cuestión penada en los procesos
de compras provinciales o nacional. Además, al ser listas cortas
de proveedores seleccionados, abre la posibilidad de colusión.
Las compras directas en general solo están permitidas en casos
excepcionales y de urgencia y agrava las posibilidades de
corrupción y no es una modalidad sustentable de compra de
medicamentos en el sector público.
El Banco de Medicamentos:
una alternativa eficiente de compra
Se trata de un modelo de gestión y adquisición de medicamentos
basado en la consignación. El proveedor deja medicamentos y pro-
ductos médicos e insumos en el hospital sin compra inmediata. Se
factura lo consumido y se paga por ello.
El proveedor entrega medicamentos para un mes de consumo y va
reponiendo a medida que se va consumiendo (en períodos cortos de
tiempo, por ejemplo, semanalmente). A fin de mes factura lo
consumido y el servicio paga por ello.
El almacenamiento de ese stock mínimo de medicamentos se realiza
en el hospital, pero sin impacto económico hasta su consumo. O
sea que la facturación es posterior al uso y no al ingreso. Esta
mecánica optimiza el abastecimiento con un manejo de menores
volúmenes más frecuentemente brindando una mayor flexibilidad y
agilidad al sistema.
Por otra parte, optimiza la gestión de stock, reduce el
inventario inmovilizado, aumenta la rotación y fortalece el
control. También reduce el costo financiero, disminuye el riesgo
de vencimiento, reduce los costos de almacenamiento y evita el
desabastecimiento.
La experiencia en el
Hospital Ramón Carrillo de San Luis
Desde enero de 2025 se está implementando en el hospital esta
modalidad de gestión y adquisición. Previa a esta fecha se
trabajó en la adecuación del hospital a esta nueva modalidad.
Básicamente:
Se integró el Banco de Medicamentos con el software del
hospital, se crearon de locales de stock consignados, se
realizaron cambios en el módulo de compras, en las solicitudes y
en los ingresos.
Se realizaron parametrizaciones para definir stock mínimo, stock
máximo, punto de pedido para automatizar las reposiciones. Se
normatizó el traspaso de consignados a Farmacia central.
Luego de allí comienza la operatoria habitual de farmacia en
cuanto al etiquetado o reenvasado, abastecimiento de armarios
Kardex y distribución a los servicios y dispensación por dosis
unitaria. Todos los movimientos tienen visibilidad para los
proveedores.
También se capacitó a todo el personal de farmacia para realizar
el control del ingreso y el almacenamiento, para registrar
correctamente los consumos y para el manejo de devoluciones. Se
garantiza el almacenamiento y conservación en condiciones
apropiadas.
Algunos resultados
A un año de su implementación el gasto en medicamentos fue el
mismo del año anterior con un aumento en la cantidad y
variabilidad (se incorporaron algunos de alto costo que antes no
se compraban).
El stock propio disminuyó en un 80 % y disminuyeron los costos
de almacenamiento externo. No hubo ningún medicamento vencido.
Los proveedores que participan de este banco (unos 30) son los
habituales del hospital que apostaron a este nuevo esquema.
Algunas consideraciones
En este esquema el proveedor pasa a ser un socio estratégico del
hospital. Se debe ser muy preciso con el cálculo de stocks
mínimos y pedidos de reposición ya que pedir de más incrementa
el costo financiero del proveedor innecesariamente.
Se debe establecer un valor inicial de cada medicamento que debe
ser el habitual de las licitaciones, así como un mecanismo de
ajuste (por IPC por ejemplo u otro). La cadena de pago no se
debe romper y debe cumplirse con los plazos establecidos.
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(*)
Médico
Especialista en Salud Pública. Director General del
Hospital Dr. Ramón Carrillo de San Luis. Presidente del
Grupo PAIS |
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