|
En FAOSDIR tenemos el orgullo de
contar entre nuestros miembros a
diversas instituciones que ya han
cumplido medio siglo de trayectoria
y muchas otras que están por
cumplirlos. Celebrar 50 años
brindando servicios, cuidando la
salud de nuestros afiliados y sus
familias es todo un logro.
Si nos detenemos a pensar, son
millones de personas a quienes,
durante este proceso, acompañamos y
asistimos en los momentos
trascendentales de sus vidas: desde
el maravilloso día del nacimiento de
sus hijos hasta tiempos de angustia,
vulnerabilidad y preocupación
extrema. Transitamos cada uno de
esos momentos a su lado.
Durante estos años de nuestra vida
institucional, fuimos creciendo,
consolidándonos, invirtiendo de
manera constante en mejorar la
calidad de nuestros servicios. Lo
hicimos atravesando los diversos
gobiernos de nuestro país, distintos
contextos eco- nómicos y sociales,
así como diferentes lineamientos
políticos y visiones sobre nuestro
sistema de salud, pero siempre
atendiendo a la consigna de
optimizar las prestaciones en salud.
Debimos adaptarnos a permanentes
modificaciones normativas, a ciclos
de bonanza y de crisis, al avance de
la judicialización de la salud, a la
irrupción de nuevas tecnologías y a
la aparición de tratamientos cada
vez más sofisticados.
Celebramos la llegada de nuevas
herramientas para prolongar la vida
de nuestros afiliados, pero con eso
llegó también el desafío de afrontar
los costos asociados. Nuestra
población fue cambiando, con nuevos
requerimientos en salud, en la
prevención y el cuidado de su
calidad de vida, y fuimos
adaptándonos a sus necesidades.
Mientras tanto, nuestro sector
también vivió transformaciones
profundas, muchas veces traumáticas,
a partir de decisiones políticas,
judiciales y legislaciones
controvertidas. No obstante, las
obras sociales continuamos
cumpliendo solidariamente nuestra
responsabilidad con la salud de
nuestra población. Y así quedó
demostrado durante la pandemia,
momento en el que toda la seguridad
social estuvo a la altura de las
circunstancias, salvando miles de
vidas.
FAOSDIR, como también otras
Federaciones y Cámaras del sector
fueron y son un faro para las
organizaciones que agrupan. Son las
que contuvieron, informaron y
guiaron a sus miembros en los
momentos de mayor incertidumbre y
continuarán haciéndolo, porque aún
quedan muchos desafíos por delante.
Principalmente, trabajar
consensuadamente en la corrección de
distorsiones que fueron
desfinanciando al sistema, como las
leyes por enfermedad, que fomentaron
la judicialización y lleva- ron a
las entidades a la obligación de
derivar un gran porcentaje de sus
ingresos a coberturas puntuales en
desmedro del conjunto, hasta llegar
a cubrir prestaciones no sanitarias
como la educación, el transporte o
alimentos.
Otra medida que contribuyó al
desfinanciamiento es la
obligatoriedad de dar cobertura a
casos de preexistencias, que muchas
veces involucran el falseamiento de
declaraciones juradas para ingresar
a consumir prestaciones -la mayoría
de las veces de alto costo- sin
haber realizado ningún aporte al
sistema, abusando de un sistema
tradicionalmente solidario.
A eso se suma ahora, que las
entidades no tienen opción siquiera
de tomarse el tiempo de estudiar los
casos ante la sospecha de
falseamiento. Están obligadas a dar
cobertura inmediata bajo la amenaza
concreta de sanciones con multas
millonarias en un mecanismo
automático con escaso derecho de
defensa.
No obstante, en el último año, el
sector salud logró recuperar parte
de su desfinanciamiento crónico al
tener la posibilidad de seguir el
ritmo de la inflación.
Pero serán necesarias medidas de
fondo para poder darle la solidez
necesaria a todo el sistema para
enfrentar una nueva amenaza que se
cierne sobre su sostenibilidad: el
avance de los tratamientos de alto
costo como las terapias génicas,
celulares, tisulares y nuevas
generaciones de medicamentos de
altísimo precio, que están poniendo
en jaque a los sistemas sanitarios a
nivel global.
Algunos prometen la curación
definitiva, pero a un costo
millonario en dólares. Será
imprescindible una evaluación
sanitaria rigurosa y un poder
judicial profundamente informado y
asesorado científicamente para que
no haya una colisión entre la
demanda y la posibilidad de
cobertura, incluso por parte de las
organizaciones más sólidas del
mercado.
También será necesario de aquí en
más establecer regulaciones que ya
desde el proyecto de ley tengan en
cuenta las fuentes y condiciones de
financiamiento para dar
previsibilidad al sistema.
Ante cada una de las situaciones que
se fueron planteando, la actitud de
nuestro sector siempre fue mejorar,
adaptarse y mirar hacia el futuro
con el mayor optimismo.
Hoy podemos capitalizar este
medio siglo de cambios aprendiendo
de ellos, sumando los nuevos
paradigmas de la atención sanitaria
a la experiencia y a nuestra
vocación de servicio, poniéndonos a
la vanguardia de la innovación y en
permanente evolución para cuidar la
salud de los argentinos, que es lo
que mejor hacemos hace ya más de
cincuenta años.
| (*)
Secretario de FAOSDIR
(Federación Argentina de
Obras Sociales de Personal
de Dirección). |
|