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Hay una escena que se repite en los
pasillos de los hospitales bonaerenses, casi como un rito
silencioso: el médico que pasó los setenta y sigue de guardia,
no porque ame demasiado el sacrificio, sino porque jubilarse
significa empobrecerse. No es una licencia literaria. Es
aritmética pura, y la cuenta no cierra para casi nadie.
Para entender esa escena hay que remontarse a una asimetría que
casi nadie nota hasta que la pisa: en la Argentina, ser docente
y ser médico son dos maneras completamente distintas de
envejecer dentro del Estado.
El espejo que la salud no tiene
La docencia argentina tiene, desde 1958, una columna vertebral:
el Estatuto del Docente, sancionado por la Ley 14.473. Aquella
norma nacional fue la matriz histórica de todos los estatutos
provinciales que vinieron después, y aunque la educación se
descentralizó en los años noventa, esa matriz sigue funcionando
como referencia conceptual común en doctrina y jurisprudencia.
(1)
Un maestro en Jujuy y uno en Tierra del Fuego responden, en sus
rasgos esenciales, a la misma lógica de antigüedad, concurso,
ascenso y jubilación.
La salud no tuvo nunca su 1958. Lo que existe, en cambio, es un
mosaico: cada provincia escribió su propia “carrera sanitaria”
-cuando la escribió- con su propio escalafón, sus propios
requisitos y su propia velocidad. Un informe técnico del Estado
nacional relevó decenas de leyes provinciales distintas (Ley
1.795 en una provincia, Ley 9.282 en otra, Ley 4.872 en otra) y
encontró jurisdicciones donde la carrera sanitaria directamente
no existe: el personal de salud se incorpora al estatuto general
de empleados públicos, sin ninguna norma específica para su
oficio. (2)
No hay ley marco nacional que ordene esa diversidad, a
diferencia de lo que ocurre con la educación. (3)
La salud, a diferencia de la educación, nunca tuvo “sentido de
Estado”: tuvo sentido de gestión. Cada gobierno la administra
como un departamento más, no como una política de largo aliento
que sobrevive a quien la firma.
Un archipiélago, no un sistema
Esa orfandad normativa no es casual: es el síntoma de un
problema más hondo. El sistema de salud argentino no es uno, son
tres, y conviven sin demasiada coordinación entre sí: el
subsector público, el de la seguridad social (obras sociales y
PAMI) y el privado. Según datos retomados por distintos
estudios, el sistema público es usado de manera exclusiva por
alrededor de un cuarto de la población, las obras sociales
cubren a más de la mitad, y el sector privado prepago a algo más
del 10%. (4)
Cada subsector tiene su propia lógica de contratación de
médicos: el público los emplea bajo estatutos provinciales o
municipales heterogéneos; la seguridad social y el privado los
contratan como prestadores, monotributistas o facturantes
independientes. Un mismo médico puede pasar, en una sola semana,
por tres regímenes laborales distintos sin que ninguno de ellos
construya antigüedad, aporte previsional sólido o trayectoria
reconocida en el otro. Es la fragmentación funcionando como una
máquina de fabricar discontinuidad.
Ramón Carrillo, el primer ministro de Salud de la historia
argentina, soñó en los años cuarenta con un sistema sanitario
único y jerarquizado, equivalente al que la educación pública
terminó consolidando. Ese sueño nunca se completó. Lo que quedó
fue, como lo describen quienes estudian el sector, una
organización “fuertemente segmentada”, sin integración entre sus
partes.
Una década para empezar a vivir
de la profesión
Sobre ese terreno fragmentado se monta, además, una carrera de
formación extraordinariamente larga. La carrera de Medicina dura
en promedio seis años; a eso se suma una residencia de entre
tres y seis años según la especialidad -y hasta siete en las más
complejas-, de modo que la formación total de un médico
argentino ronda los diez a doce años antes de ejercer en
plenitud su especialidad. (5)
Una docente puede ingresar al escalafón, sumar antigüedad y
ascender desde su primer día de trabajo. Un médico, en cambio,
atraviesa más de una década de formación intensiva -rentada
apenas en parte, con guardias de doce horas y sueldos de
residente- antes de que ese esfuerzo empiece a traducirse en
algo parecido a una carrera.
Y cuando finalmente llega a ese punto, se encuentra con que no
hay escalera esperándolo: la inversión en años de estudio no
tiene, salvo excepciones provinciales, un correlato claro en
desarrollo profesional, categoría o proyección dentro del
sistema. La salud le exige al médico una década de sacrificio
formativo para después no ofrecerle ningún mapa de carrera
equivalente al que sí recibe, por ejemplo, un docente con su
título en mano.
La trampa de la Caja: jubilarse
es resignar el oficio
Si la formación es larga y la carrera es un mapa roto, la salida
-la jubilación- termina de cerrar la pinza. En la Provincia de
Buenos Aires, la Caja de Previsión y Seguro Médico exige, para
acceder a la jubilación ordinaria, 65 años, 35 años de aportes
y, además, la cancelación de la matrícula provincial: jubilarse
implica dejar de ejercer la profesión en el territorio
bonaerense, salvo para la docencia. (6)
Por eso, entre los propios médicos, a esa caja la apodan “la
caja de las viudas y viudos”: nadie se jubila y sigue vivo
ejerciendo, por- que jubilarse y ejercer son, legalmente, dos
cosas incompatibles. (7)
El ginecólogo Edgardo Rolla, una de las caras visibles del
reclamo de los médicos autoconvocados, suele recordar que en los
años sesenta -cuando se escribió la ley que todavía rige- un
médico jubilado podía cambiar de auto cada dos años; hoy esa
misma jubilación equivale a una cifra que, según denunciaron en
distintos momentos los propios beneficiarios, rondó los $760.000
a mediados de 2025 (8) y trepó a unos $950.000 en mayo de 2026,
siempre por debajo de la línea de pobreza que mide el INDEC. (9)
El haber, además, se mide en una unidad propia llamada “galeno”:
la jubilación ordinaria equivale a 330 galenos mensuales, un
detalle casi de fábula que ilustra cuánto de anacrónico tiene
todavía el sistema. (10)
Lo que piden los médicos autoconvocados no es exótico: poder
jubilarse, seguir ejerciendo si lo necesitan o lo desean, y
pagar por eso un aporte adicional sobre su facturación, en lugar
de tener que elegir entre el retiro y el oficio.
El sindicato AMRA viene denunciando, además, que en varios
municipios bonaerenses -el caso de Pilar es uno de los más
citados- los haberes jubilatorios quedan directamente por debajo
de la línea de indigencia, producto de salarios activos
compuestos en gran parte por sumas no remunerativas que no
aportan al cálculo previsional; allí las jubilaciones rondan los
$460.000. (11) No es una anécdota aislada: es el mismo defecto
de diseño, repetido en distintas escalas.
El precio del pluriempleo
Todo este andamiaje empuja a una sola salida posible: trabajar
más, en más lugares, durante más tiempo. Un estudio sobre el
sistema de salud argentino encontró que quienes tienen un solo
empleo trabajan en promedio 39 horas semanales, mientras que
quienes están en situación de pluriempleo -la mayoría de los
médicos del país- trabajan 52 horas semanales. (12)
El propio sindicato médico bonaerense AMRA calculó en 2026 que
un médico ingresante al sistema público provincial percibe un
salario de $1.300.000, frente a un salario promedio nacional
(RIPTE) de $1.800.000, en un contexto de inflación acumulada del
303% entre diciembre de 2023 y mayo de 2026; según su propia
“canasta profesional médica” -que contempla matrícula, seguro de
mala praxis y capacitación, entre otros gastos propios del
oficio-, un médico con 15 años de antigüedad necesitaría
percibir unos $5.144.188 mensuales para cubrir sus costos de
ejercicio profesional sin recurrir a un segundo o tercer
trabajo. (13)
Existen, es cierto, excepciones: algunas provincias ofrecen
regímenes de “dedicación exclusiva” que mejoran las condiciones
previsionales de quienes renuncian a ejercer en cualquier otro
ámbito -una opción habilitada, por ejemplo, en la caja médica de
Salta- (14).
Pero son islas dentro del archipiélago: dependen de cada caja
provincial, exigen una declaración jurada de exclusividad y
alcanzan a una minoría. La regla general sigue siendo el
pluriempleo, no la excepción.
El mapa que falta
Lo que queda, entonces, es un círculo que se cierra sobre sí
mismo: no hay carrera sanitaria unificada porque la salud está
fragmentada en subsectores que nunca se pusieron de acuerdo; esa
falta de carrera convive con una formación profesional
larguísima que no encuentra después ningún desarrollo
equivalente; los salarios resultantes no alcanzan a sostener una
vida profesional sin sumar trabajos; y el sistema previsional,
lejos de premiar esa trayectoria, la castiga, obligando a elegir
entre jubilarse y seguir ejerciendo el oficio que llevó más de
una década aprender.
Quizás el problema de fondo no sea previsional ni salarial, sino
de origen: a la salud argentina, a diferencia de la educación,
nunca se la pensó como una política de Estado que debía
sobrevivir a las gestiones. Se la administró, gestión tras
gestión, como una suma de parches provinciales y municipales. Y
los médicos -los que cuidan, los que diagnostican, los que de
tan necesarios terminan siendo invisibles- son quienes, treinta
o cuarenta años después, pagan en su propio cuerpo y en su
propio bolsillo esa deuda de diseño que nadie quiso asumir.
Referencias:
1.
https://www.editoraprovincial.com/carrera-docente/estatuto-docente
2. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files 28__informe_
tecnico_analisis_comparativo_de_carreras_sanitarias_en_argentina_2022.pdf
3.
https://www.eldiarioar.com/economia/brecha-social-geografica-fuerte-deficit-gestion-sistema-salud-fragmentado-argentina_1_8118846.html
4.
https://www.eldiarioar.com/economia/brecha-social-geografica-fuerte-deficit-gestion-sistema-salud-fragmentado-argentina_1_8118846.html
5.
https://clinicalpf.com.ar/la-importancia-de-las-residencias-medicas/
6.
https://www.cajademedicos.com.ar/beneficios/jubilacion-ordinaria/
7. https://vocesdelacomuna15.com.ar/press/nos-queremos-jubilar-el-otro-reclamo-de-los-medicos-en-la-provincia-y-una-ley-que-piden-cambiar/
8. https://vocesdelacomuna15.com.ar/press/nos-queremos-jubilar-el-otro-reclamo-de-los-medicos-en-la-provincia-y-una-ley-que-piden-cambiar/
9.
https://www.0221.com.ar/provincia/medicos-jubilados-bonaerenses-denuncian-que-cobran-950000-y-reclaman-aumentos-la-caja-n127772
10.
https://www.cajademedicos.com.ar/beneficios/jubilacion-ordinaria/
11.
https://www.sindicatomedico.org.ar/novedades/amra-denuncia-crisis-previsional-medicos-jubilados-con-ingresos-de-indigencia-en-municipios-bonaerenses/
12. https://soberaniasanitaria.org.ar/wp-content/uploads/2021/07/Sistema-Nacional-Integrado-de-Salud-Argentino.pdf
13.
https://www.sindicatomedico.org.ar/novedades/informe-de-relevamiento-salarial-de-los-profesionales-medicos-de-la-provincia-de-buenos-aires/
14. https://cjpms.org.ar/requisitos-dedic-exclusiva/.
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