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 Columna

      
LA CARRERA QUE NUNCA FUE
¿POR QUÉ A LOS MÉDICOS ARGENTINOS JUBILARSE LES CUESTA EL OFICIO?
 Por el Dr. Marcelo García Dieguez (*)


Hay una escena que se repite en los pasillos de los hospitales bonaerenses, casi como un rito silencioso: el médico que pasó los setenta y sigue de guardia, no porque ame demasiado el sacrificio, sino porque jubilarse significa empobrecerse. No es una licencia literaria. Es aritmética pura, y la cuenta no cierra para casi nadie.
Para entender esa escena hay que remontarse a una asimetría que casi nadie nota hasta que la pisa: en la Argentina, ser docente y ser médico son dos maneras completamente distintas de envejecer dentro del Estado.

El espejo que la salud no tiene

La docencia argentina tiene, desde 1958, una columna vertebral: el Estatuto del Docente, sancionado por la Ley 14.473. Aquella norma nacional fue la matriz histórica de todos los estatutos provinciales que vinieron después, y aunque la educación se descentralizó en los años noventa, esa matriz sigue funcionando como referencia conceptual común en doctrina y jurisprudencia. (1)
Un maestro en Jujuy y uno en Tierra del Fuego responden, en sus rasgos esenciales, a la misma lógica de antigüedad, concurso, ascenso y jubilación.
La salud no tuvo nunca su 1958. Lo que existe, en cambio, es un mosaico: cada provincia escribió su propia “carrera sanitaria” -cuando la escribió- con su propio escalafón, sus propios requisitos y su propia velocidad. Un informe técnico del Estado nacional relevó decenas de leyes provinciales distintas (Ley 1.795 en una provincia, Ley 9.282 en otra, Ley 4.872 en otra) y encontró jurisdicciones donde la carrera sanitaria directamente no existe: el personal de salud se incorpora al estatuto general de empleados públicos, sin ninguna norma específica para su oficio. (2)
No hay ley marco nacional que ordene esa diversidad, a diferencia de lo que ocurre con la educación. (3)
La salud, a diferencia de la educación, nunca tuvo “sentido de Estado”: tuvo sentido de gestión. Cada gobierno la administra como un departamento más, no como una política de largo aliento que sobrevive a quien la firma.

Un archipiélago, no un sistema

Esa orfandad normativa no es casual: es el síntoma de un problema más hondo. El sistema de salud argentino no es uno, son tres, y conviven sin demasiada coordinación entre sí: el subsector público, el de la seguridad social (obras sociales y PAMI) y el privado. Según datos retomados por distintos estudios, el sistema público es usado de manera exclusiva por alrededor de un cuarto de la población, las obras sociales cubren a más de la mitad, y el sector privado prepago a algo más del 10%. (4)
Cada subsector tiene su propia lógica de contratación de médicos: el público los emplea bajo estatutos provinciales o municipales heterogéneos; la seguridad social y el privado los contratan como prestadores, monotributistas o facturantes independientes. Un mismo médico puede pasar, en una sola semana, por tres regímenes laborales distintos sin que ninguno de ellos construya antigüedad, aporte previsional sólido o trayectoria reconocida en el otro. Es la fragmentación funcionando como una máquina de fabricar discontinuidad.
Ramón Carrillo, el primer ministro de Salud de la historia argentina, soñó en los años cuarenta con un sistema sanitario único y jerarquizado, equivalente al que la educación pública terminó consolidando. Ese sueño nunca se completó. Lo que quedó fue, como lo describen quienes estudian el sector, una organización “fuertemente segmentada”, sin integración entre sus partes.

Una década para empezar a vivir de la profesión

Sobre ese terreno fragmentado se monta, además, una carrera de formación extraordinariamente larga. La carrera de Medicina dura en promedio seis años; a eso se suma una residencia de entre tres y seis años según la especialidad -y hasta siete en las más complejas-, de modo que la formación total de un médico argentino ronda los diez a doce años antes de ejercer en plenitud su especialidad. (5)
Una docente puede ingresar al escalafón, sumar antigüedad y ascender desde su primer día de trabajo. Un médico, en cambio, atraviesa más de una década de formación intensiva -rentada apenas en parte, con guardias de doce horas y sueldos de residente- antes de que ese esfuerzo empiece a traducirse en algo parecido a una carrera.
Y cuando finalmente llega a ese punto, se encuentra con que no hay escalera esperándolo: la inversión en años de estudio no tiene, salvo excepciones provinciales, un correlato claro en desarrollo profesional, categoría o proyección dentro del sistema. La salud le exige al médico una década de sacrificio formativo para después no ofrecerle ningún mapa de carrera equivalente al que sí recibe, por ejemplo, un docente con su título en mano.

La trampa de la Caja: jubilarse es resignar el oficio

Si la formación es larga y la carrera es un mapa roto, la salida -la jubilación- termina de cerrar la pinza. En la Provincia de Buenos Aires, la Caja de Previsión y Seguro Médico exige, para acceder a la jubilación ordinaria, 65 años, 35 años de aportes y, además, la cancelación de la matrícula provincial: jubilarse implica dejar de ejercer la profesión en el territorio bonaerense, salvo para la docencia. (6)
Por eso, entre los propios médicos, a esa caja la apodan “la caja de las viudas y viudos”: nadie se jubila y sigue vivo ejerciendo, por- que jubilarse y ejercer son, legalmente, dos cosas incompatibles. (7)
El ginecólogo Edgardo Rolla, una de las caras visibles del reclamo de los médicos autoconvocados, suele recordar que en los años sesenta -cuando se escribió la ley que todavía rige- un médico jubilado podía cambiar de auto cada dos años; hoy esa misma jubilación equivale a una cifra que, según denunciaron en distintos momentos los propios beneficiarios, rondó los $760.000 a mediados de 2025 (8) y trepó a unos $950.000 en mayo de 2026, siempre por debajo de la línea de pobreza que mide el INDEC. (9)
El haber, además, se mide en una unidad propia llamada “galeno”: la jubilación ordinaria equivale a 330 galenos mensuales, un detalle casi de fábula que ilustra cuánto de anacrónico tiene todavía el sistema. (10)
Lo que piden los médicos autoconvocados no es exótico: poder jubilarse, seguir ejerciendo si lo necesitan o lo desean, y pagar por eso un aporte adicional sobre su facturación, en lugar de tener que elegir entre el retiro y el oficio.
El sindicato AMRA viene denunciando, además, que en varios municipios bonaerenses -el caso de Pilar es uno de los más citados- los haberes jubilatorios quedan directamente por debajo de la línea de indigencia, producto de salarios activos compuestos en gran parte por sumas no remunerativas que no aportan al cálculo previsional; allí las jubilaciones rondan los $460.000. (11) No es una anécdota aislada: es el mismo defecto de diseño, repetido en distintas escalas.

El precio del pluriempleo

Todo este andamiaje empuja a una sola salida posible: trabajar más, en más lugares, durante más tiempo. Un estudio sobre el sistema de salud argentino encontró que quienes tienen un solo empleo trabajan en promedio 39 horas semanales, mientras que quienes están en situación de pluriempleo -la mayoría de los médicos del país- trabajan 52 horas semanales. (12)
El propio sindicato médico bonaerense AMRA calculó en 2026 que un médico ingresante al sistema público provincial percibe un salario de $1.300.000, frente a un salario promedio nacional (RIPTE) de $1.800.000, en un contexto de inflación acumulada del 303% entre diciembre de 2023 y mayo de 2026; según su propia “canasta profesional médica” -que contempla matrícula, seguro de mala praxis y capacitación, entre otros gastos propios del oficio-, un médico con 15 años de antigüedad necesitaría percibir unos $5.144.188 mensuales para cubrir sus costos de ejercicio profesional sin recurrir a un segundo o tercer trabajo. (13)
Existen, es cierto, excepciones: algunas provincias ofrecen regímenes de “dedicación exclusiva” que mejoran las condiciones previsionales de quienes renuncian a ejercer en cualquier otro ámbito -una opción habilitada, por ejemplo, en la caja médica de Salta- (14).
Pero son islas dentro del archipiélago: dependen de cada caja provincial, exigen una declaración jurada de exclusividad y alcanzan a una minoría. La regla general sigue siendo el pluriempleo, no la excepción.

El mapa que falta

Lo que queda, entonces, es un círculo que se cierra sobre sí mismo: no hay carrera sanitaria unificada porque la salud está fragmentada en subsectores que nunca se pusieron de acuerdo; esa falta de carrera convive con una formación profesional larguísima que no encuentra después ningún desarrollo equivalente; los salarios resultantes no alcanzan a sostener una vida profesional sin sumar trabajos; y el sistema previsional, lejos de premiar esa trayectoria, la castiga, obligando a elegir entre jubilarse y seguir ejerciendo el oficio que llevó más de una década aprender.

Quizás el problema de fondo no sea previsional ni salarial, sino de origen: a la salud argentina, a diferencia de la educación, nunca se la pensó como una política de Estado que debía sobrevivir a las gestiones. Se la administró, gestión tras gestión, como una suma de parches provinciales y municipales. Y los médicos -los que cuidan, los que diagnostican, los que de tan necesarios terminan siendo invisibles- son quienes, treinta o cuarenta años después, pagan en su propio cuerpo y en su propio bolsillo esa deuda de diseño que nadie quiso asumir.

Referencias:

1. https://www.editoraprovincial.com/carrera-docente/estatuto-docente
2. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files 28__informe_
tecnico_analisis_comparativo_de_carreras_sanitarias_en_argentina_2022.pdf
3. https://www.eldiarioar.com/economia/brecha-social-geografica-fuerte-deficit-gestion-sistema-salud-fragmentado-argentina_1_8118846.html
4. https://www.eldiarioar.com/economia/brecha-social-geografica-fuerte-deficit-gestion-sistema-salud-fragmentado-argentina_1_8118846.html
5. https://clinicalpf.com.ar/la-importancia-de-las-residencias-medicas/
6. https://www.cajademedicos.com.ar/beneficios/jubilacion-ordinaria/
7. https://vocesdelacomuna15.com.ar/press/nos-queremos-jubilar-el-otro-reclamo-de-los-medicos-en-la-provincia-y-una-ley-que-piden-cambiar/
8. https://vocesdelacomuna15.com.ar/press/nos-queremos-jubilar-el-otro-reclamo-de-los-medicos-en-la-provincia-y-una-ley-que-piden-cambiar/
9. https://www.0221.com.ar/provincia/medicos-jubilados-bonaerenses-denuncian-que-cobran-950000-y-reclaman-aumentos-la-caja-n127772
10. https://www.cajademedicos.com.ar/beneficios/jubilacion-ordinaria/
11. https://www.sindicatomedico.org.ar/novedades/amra-denuncia-crisis-previsional-medicos-jubilados-con-ingresos-de-indigencia-en-municipios-bonaerenses/
12. https://soberaniasanitaria.org.ar/wp-content/uploads/2021/07/Sistema-Nacional-Integrado-de-Salud-Argentino.pdf
13. https://www.sindicatomedico.org.ar/novedades/informe-de-relevamiento-salarial-de-los-profesionales-medicos-de-la-provincia-de-buenos-aires/
14. https://cjpms.org.ar/requisitos-dedic-exclusiva/
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(*)  Médico (MP 18877). Profesor Asociado. Departamento de Ciencias de la Salud. Universidad Nacional del Sur. Ex Director Nacional de Capital Humano Ministerio de Salud

 
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