:: REVISTA MEDICOS | Medicina Global | La Revista de Salud y Calidad de Vida
 
Sumario
Institucional
Números Anteriores
Congresos
Opinión
Suscríbase a la Revista
Contáctenos

 

 

 

 

 

 

Federación Farmacéutica

 

 
 

 
 

:: Infórmese con REVISTA MEDICOS - Suscríbase llamando a los teléfonos (5411) 4362-2024 /  (5411) 4300-6119 ::
   
 
 
 Voces
  
 
ENFERMERÍA:
EL COLECTIVO QUE SOSTIENE EL SISTEMA Y NO LLEGA A FIN DE MES
 
Por Marcelo García Dieguez (1) y Alejandra Mangano (2)


En algún hospital del interior, esta noche, una sola enfermera cubre lo que en otro lugar del país hacen tres. No es una excepción: es la regla en una profesión que crece en los papeles y se vacía en el territorio. Mientras en los discursos se celebra la paridad con la matrícula médica, en Santiago del Estero hay doce veces menos enfermeros por habitante que en la Ciudad de Buenos Aires.
La enfermería en la Argentina ha experimentado una transformación profunda y estructural en las últimas décadas, transitando desde una ocupación con un fuerte componente empírico y subordinado a otras disciplinas sanitarias, hacia una profesión autónoma, científica y de interés público, reconocida como un pilar fundamental en los sistemas de salud.
Este proceso de consolidación disciplinar ha sido impulsa- do por una convergencia de factores normativos, académicos y sociales que han permitido visibilizar a la enfermería como una profesión clave para la sostenibilidad y la calidad de la atención sanitaria.
En este sentido, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2025) ha enfatizado que más del 50% de la fuerza laboral en salud corresponde a profesionales de enfermería, lo que visibiliza su potencial en la atención integral y su capacidad para responder a las demandas complejas de los sistemas sanitarios contemporáneos. Para la Argentina, esto significa un déficit cuantitativo que sitúa al país con 3,55 enfermeros/as profesionales por cada 1000 habitantes, una cifra alejada de los estándares internacionales. (3)
El marco regulatorio ha sido uno de los ejes fundamentales en este proceso de transformación. Un hito clave fue la incorporación de la Licenciatura en Enfermería al artículo 43 de la Ley de Educación Superior en el año 2013, lo que permitió que los planes de estudio y los estándares de acreditación, evaluados periódicamente por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), garantizaran una formación de calidad y homogeneidad en todo el país.
Este avance académico se complementó con una mejora cualitativa en la composición de la fuerza de trabajo: mientras que en la década de los 90 el 75% del personal de enfermería estaba integrado por auxiliares y empíricos, en el año 2023, según datos del Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud (OFERHUS), la cifra de matriculados ascendió a 250.252 profesionales, de los cuales el 20,81% posee título de licenciado, el 56,51% son técnicos y el 22,64% auxiliares, lo que evidencia un crecimiento exponencial de la profesionalización. (4)
Este cambio estructural ha sido posible gracias a políticas públicas intersectoriales, entre las que sobresale la creación del Programa Nacional de Formación de Enfermería (PRONAFE) en 2016, renovado en 2020 (Resolución CFE N.º 385/20). A través de este programa se ha fortalecido a más de 300 instituciones formadoras en todo el país, triplicando la cantidad de inscriptos en diversas jurisdicciones mediante estrategias como becas para estudiantes, entrega de mochilas técnicas con insumos para prácticas, equipamiento a instituciones con kits de simulación clínica, capacitación docente y la creación del Centro Nacional de Simulación en 2018. Además, la Ley 27712/23 de Promoción de la Formación y Desarrollo de la Enfermería ha impulsado la articulación entre los distintos niveles formativos, desde el técnico hasta el posgrado, promoviendo la movilidad académica y el reconocimiento de la enfermería como una inversión estratégica para la salud pública.
No obstante, el análisis de las trayectorias académicas revela desafíos estructurales que persisten, a pesar de los avances: una carrera pensada para cinco años que, en los hechos, dura más de trece debido a exigencias laborales, socioeconómicas y académicas que afectan al estudiantado. Según los autores, este fenómeno se relaciona con el proceso de masificación de la educación superior, que ha abierto las puertas a franjas sociales históricamente excluidas, pero que también ha generado desigualdades en las trayectorias y en el desempeño de los estudiantes (Ortigoza et al., 2022; 2024).
A pesar de ello, la profesionalización no se ha limitado al grado, sino que se ha diversificado hacia el posgrado con el acceso a residencias especializadas, así como con la consolidación de maestrías y doctorados específicos que fomentan la generación de conocimiento científico propio. (1)
En lo que respecta al liderazgo y la práctica profesional, la enfermería ha avanzado hacia la enfermería basada en la evidencia, promoviendo una mayor autonomía en la toma de decisiones complejas.
Durante la pandemia, las enfermeras demostraron una capacidad excepcional para adaptarse a situaciones de crisis, gestionar recursos y brindar cuidados integrales, combinando prevención, asistencia, rehabilitación y acompañamiento emocional. (5)
Este protagonismo ha reforzado la percepción social de la disciplina, resignificando su feminización histórica, ya que el 82% del personal de enfermería en la provincia de Buenos Aires son mujeres. Este hecho, de algún modo u otro, puede haber contribuido a cristalizar la histórica diferencia de ingresos con otras profesiones de la salud, particularmente con la medicina. Además, la incorporación de la carrera al artículo 43 de la Ley de Educación Superior permitió su regulación estatal y acreditación periódica, elevando los estándares de calidad y consolidando su reconocimiento académico y social.
Sin embargo, persisten desafíos críticos que comprometen la sostenibilidad del sistema y la consolidación plena de la profesión. Al déficit general debe sumarse una profunda disparidad regional: mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concentra 6,44 enfermeros/as por cada 1.000 habitantes, provincias como Santiago del Estero disponen de 0,51. Es necesario generar acuerdos federales y políticas conjuntas tendientes a mejorar estas evidentes inequidades.
Las condiciones laborales son la gran deuda pendiente: la precarización y el pluriempleo son la regla. El 78,3% del plantel de enfermería tiene entre dos y tres empleos en promedio debido a los salarios bajos. En 2021, el 52,4% de los profesionales ganaba un monto inferior a la canasta básica. Además, solo el 28,6% pertenecía a planta permanente, mientras que el 38,1% trabajaba en planta interina, lo que genera inestabilidad laboral.
Esto, a su vez, limita la capacidad de los profesionales para actualizarse académicamente y dedicarse a la investigación. Este fenómeno no solo afecta la calidad de vida del colectivo de enfermería, sino que también compromete la calidad de la atención sanitaria, ya que el pluriempleo puede derivar en cansancio, estrés y menor productividad. El limitado acceso al desarrollo académico es otro atraso. Aunque la Ley 24.004 (1991) reconoce la investigación como parte de las funciones de enfermería, en la práctica, el acceso a la carrera de investigador sigue siendo limitado, y la producción científica en enfermería continúa siendo escasa: solo 0,9 licenciados por cada 1000 habitantes tienen formación doctoral. (6)
Hay algo de optimismo para mirar el futuro. La pandemia puso de relieve el rol de la enfermería y la población comenzó a tomar conciencia de su importancia. Por otra parte, el crecimiento de la formación en las universidades puede ser el comienzo de la jerarquización profesional. Pero, para consolidar estos avances, es necesario abordar los desafíos pendientes de manera integral.
Falta personal de enfermería: bastaría con crecer un 8% anual en graduados, la meta que fija la OMS, para empezar a cerrar la brecha. Faltan salarios que no obliguen a tener dos o tres trabajos para llegar a fin de mes. Falta investigación propia, con becas y cargos que no dependan de la buena voluntad de turno. Y falta, sobre todo, dejar de mirar el pro- medio nacional: mientras no haya una enfermera en cada rincón del país, Santiago del Estero seguirá pagando la cuenta de un sistema pensado para Buenos Aires.
La enfermería argentina no necesita otro discurso que la ponga en un pedestal. Necesita que alguien haga las cuentas de cuántas faltan, dónde faltan y cuánto cobran las que están. Todo lo demás, la autonomía, el prestigio, el reconocimiento científico, es letra muerta mientras en algunos lugares persistan diferencias siderales con el centro del país. El cuidado no se declama: se paga, se forma y se distribuye. Y en eso, todavía, el sistema de salud argentino está en deuda.

Referencias

(3) Espindola, K. (2025). Reflexiones sobre la formación de enfermería en Argentina: recuperar el pasado para proyectar un futuro. Revista Latinoamericana de Políticas y Administración de la Educación, (22), 205-218. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/10317684.pdf
(4) Moreira, K., & Felippa, G. (2025). La profesionalización de la enfermería y su impacto en la gestión sanitaria. Revista ISALUD, 20(97), 1-10.
https://rid.isalud.edu.ar/server/api/core/bitstreams/2708e1f9-b35b-4f90-bb30-aa6e023fb18c/conte
(5) Caravaca, J., & Daniel, C. (2022). Oficio viejo, profesión nueva: la enfermería en pandemia a través de una trayectoria laboral. Aiken. Revista de Ciencias Sociales y de la Salud, 2(1), 17-32.
https://eamdq.com.ar/ojs/index.php/aiken/article/view/27
(6) Brunelli, M. V., Camio, A. V., Canova, C., Colombo, M. C., Farfán, A. B., Gómez, T. A., Méndez, P., Martínez, M., Rosales, S., Verardi, J. C., Vilches, S. E., & Alberto, L. (2026). Posición para el desarrollo de la investigación por parte de los profesionales de enfermería en Argentina. Medicina Buenos Aires, 86(1), 198-206. https://www.scielo.org.ar/pdf/medba/v86n1/1669-9106-medba-86-01-198.pdf.
(1) Profesor Asociado Universidad Nacional del Sur. Exdirector Nacional de Capital Humano. Ministerio de Salud de la Nación
(2) Profesora Adjunta Universidad Nacional del Sur.



  
SUMARIO 
 
 

Copyright 2000-2024 - Todos los derechos reservados, Revista Médicos